Martes 16 DE Julio DE 2019
Opinión

Ineficacia del voto nulo

El voto nulo no tiene sentido ni propósito.

Fecha de publicación: 15-04-19
Por: MARIO FUENTES DESTARAC

 

El voto positivo es el sufragio que se emite a favor de un determinado candidato, cuando se trata de elegir a quien ocupará un cargo de elección popular, o de una propuesta, en el caso de un referendo o consulta popular; en tanto que el voto negativo es el voto de rechazo, es decir el sufragio que no favorece a ninguno de los candidatos en liza o a la propuesta presentada.

El voto nulo es una suerte de voto negativo y se materializa cuando el votante anula o invalida el voto de manera accidental o intencional, o simplemente lo emite en blanco. Por consiguiente, el voto nulo se considera como un voto inválidamente emitido.

No obstante, en la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) aprobada mediante el Decreto 26-2016 del Congreso, se atribuye efectos jurídico-políticos al voto nulo, en los términos siguientes: “Si en los sistemas de votación, los votos nulos sumados en alguno de dicho sistema, fueren más de la mitad de los votos válidamente emitidos, el Tribunal Supremo Electoral acordará y declarará en única instancia la nulidad de las elecciones en donde corresponda y se repetirán éstas, por única vez, debiendo los partidos políticos y en su caso los comités cívicos electorales, postular candidatos a los cargos públicos correspondientes”.

Esto supone que los votos nulos pueden invalidar una elección o un procedimiento consultivo cuando la sumatoria de estos fuere más de la mitad más uno de los votos válidamente emitidos, o sea que puede invalidarse el resultado comicial si la suma de votos nulos constituye mayoría absoluta. Algunos cuestionan esta disposición bajo el argumento de que la fórmula de la mayoría absoluta de votos nulos únicamente debería aplicarse en el caso de que la elección se decida por mayoría absoluta de los votos válidos, como en el caso de la elección presidencial, pero no cuando se decida por mayoría relativa, o sea a favor de quien obtuviere la primera mayoría de votos sin necesidad de alcanzar la mayoría absoluta, por lo que los opositores demandan que en este caso debería aplicarse la fórmula de la mayoría relativa de votos nulos, para los fines de repetición de los comicios.

También se objeta la repetición electoral con base en la mayoría absoluta de votos nulos, porque no se obliga a las organizaciones políticas a postular nuevos candidatos a cargos de elección popular en la segunda elección, lo que implica que dichas organizaciones pueden volver a postular a los mismos aspirantes. En todo caso, debe tenerse presente que los resultados de la repetición serán definitivos aunque la sumatoria de votos nulos nuevamente alcanzare mayoría absoluta.

Sin duda, la repetición de los comicios con base en la sumatoria de votos nulos fortalece la democracia, porque confiere al elector el derecho de rechazar la oferta electoral, siempre y cuando en la segunda elección se obligue a los partidos políticos a postular nuevos candidatos. Sin embargo, si los candidatos que compitieron en la primera elección pueden competir en la repetición, cuyo resultado se entiende como definitivo, es una burla para el electorado.

Por tanto, el voto nulo previsto en la LEPP no tiene sentido ni propósito, porque el triunfo del voto nulo en la primera elección no limpia la mesa electoral para la segunda elección, además de que es cuesta arriba que se llegue a la mayoría absoluta de votos nulos. Por otro lado, el voto nulo puede llegar a favorecer indirectamente a los candidatos que cuentan con mayores intenciones de voto, que en un escenario de malos candidatos no necesariamente son los “menos peores”. Por tanto, el voto nulo, bajo las actuales condiciones jurídico-políticas, además de que no es un voto útil, es una pésima decisión.