Viernes 19 DE Abril DE 2019
Opinión

El Buen Vivir: necesidad histórica imprescindible

Queremos que no sea la lógica mercantil la que rija nuestras relaciones afectivas.

— Marcela Gereda

 

El Estado guatemalteco se fundó desde una elite criolla que nunca incluyó a los indígenas y campesinos. Ese Estado ha servido para defender los intereses de una minoría y no del bien común de las mayorías. Por ello hay una necesidad histórica de fundar un nuevo Estado de todos y para todos.

En la historia de nuestro país, Guatemala se fundó como un país racista y excluyente. Si queremos fundar un nuevo Estado, con nuevas formas de relacionarnos debemos fundar nuevos pactos sociales. Ello quiere decir modos democráticos de establecer las relaciones entre los diversos grupos sociales y reconocer que no existe solo una, sino múltiples “Guatemalas” en un mismo territorio. Es por ello que el Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) llama a llevar a cabo una Asamblea Popular plurinacional como vehículo para nuevas relaciones entre nosotros y con la naturaleza para establecer como eje rector de nuestra vida la filosofía del Buen Vivir.

Quizás quien esté leyendo esto le cueste un poco comprender esta noción ya que nosotros somos parte de una minoría con privilegios, una burbuja aislada de la Guatemala desbordada de pobreza y desigualdad. Pero la realidad es que hay una mayoría en nuestro país que no vive, sino sobrevive, que han vivido en la exclusión y la marginalidad no por preferencia, sino porque nuestro Estado ha sido extremadamente excluyente y racista hacia indígenas y campesinos. Han vivido fuera del sistema de salud, de educación y de empleo.

Por primera vez en nuestra historia, un partido popular y campesino surge de un comité popular con una visión incluyente de las relaciones sociales, la economía, la política y la cultura, y nos cohesiona a todos en el trabajo, la dignidad y las autonomías plurinacionales. Por eso el MLP propone la unidad plurinacional a través de convocar a una Asamblea Popular plurinacional y hacia el objetivo del Buen Vivir o economía ecologista, mediante el trabajo digno y la justa ley como ordenadores de una productividad para todos y no solo para una minoría.

El Buen Vivir es una nueva lógica de funcionamiento de lo social, económico, ambiental y espiritual con valores éticos que persigue la armonía plena entre los seres humanos y con el entorno, bajo términos de igualdad de condiciones y respeto hacia la naturaleza. Esto quiere decir ver a la naturaleza como entidad viva con derechos y no como recurso desde el cual obtener solo ganancias económicas.

Dice la propuesta del Movimiento para la Liberación de los Pueblos: “El Buen Vivir también lo entendemos como la armonía entre los seres humanos y la naturaleza. Queremos que la tierra, los bosques, los ríos, los árboles y los campos no se vean únicamente como recursos que se pueden explotar, sino como seres con vida propia que merecen el mayor respeto y cuidado en su aprovechamiento productivo, para que no solo los que estamos ahora podamos disfrutarlos, sino también nuestros hijos y nietos.

Queremos que no sea la lógica mercantil la que rija nuestras relaciones afectivas, sino que sean la libertad y la creatividad los criterios de desarrollo material y espiritual que guíen a nuestra sociedad plurinacional democrática”.

¿Queremos tener un país de todos y para todos, detener la práctica extractivista de los recursos naturales, el desvío de ríos, el deterioro de nuestros bosques y la degradación social y ambiental que vivimos? El Buen Vivir es una necesidad histórica imprescindible. El reto social, político y ambiental es inmenso, pero los resultados son una deuda histórica que merece la pena.

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