Martes 16 DE Julio DE 2019
Opinión

¿Y el Organismo Judicial, cuándo?

“La CICIG le falló a Guatemala”. Luis Velásquez.

Fecha de publicación: 13-04-19
Por: Danilo Parrinello

 

Desde el año 2015 hemos tenido en Guatemala nuestra “Primavera Árabe”. Esa “primavera”, la árabe se dio entre 2010 y 2013 con una serie de manifestaciones en las que reclamaban los manifestantes la democracia y los derechos sociales fundamentales en una sociedad moderna. Fue en diciembre de 2010 en la ciudad de Túnez, cuando la Policía capturó a un vendedor ambulante, decomisó sus mercancías y sus ahorros. El vendedor en su desesperación se inmoló, al estilo de los monjes budistas, en protesta por el abuso policial. Esta fue la chispa que encendió la hoguera social que provocó la rebelión popular, que causó un efecto “dominó” en el resto de las naciones vecinas. Esta revolución llamada en occidente “primavera”, después del inicio en Túnez, siguió en Libia, Siria, Yemen, Argelia, Omán, Bahréin, Jordania y solo Catar y los Emiratos Árabes Unidos no tuvieron “primavera”.

En Guatemala en 2015, inspirados en esa “primavera” se encendieron las pasiones ayudadas por alguna Embajada, ciertos actores en la sombra y la decidida participación de la prensa escrita y se provocó la chispa que llevó a la caída de los descarados gobernantes Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti Elías.

Hasta allí las cosas, bien que mal, Guatemala era una República, con poderes tradicionales como en las democracias contemporáneas. Claro todos sabemos que el Poder Ejecutivo estaba dirigido por una gavilla de corruptos de los que había que salir, y se salió sin violencia ni romper el orden constitucional. Fue Guatemala ejemplo para el mundo.

Por su parte el Poder Legislativo mantiene la corrupción como forma de conducta. Esta se ejemplifica con la respuesta dada por un viejo diputado enquistado en su curul por múltiples periodos, ante el reclamo de un “nuevo” diputado, al ver una práctica de corrupción: “Así se ha hecho siempre”. Se renovó el Congreso pero allí siguen los que reciben “órdenes en inglés”. Solo la ciudadanía podrá purgar a los serviles corruptos con su voto el próximo 16 de junio. De no hacerlo seguirán igual o peor porque “Así se ha hecho siempre”.

Ahora el más importante de los tres poderes del Estado, el Judicial, ese no lo puede depurar el pueblo en las urnas. Ahora culpa de la CICIG, los jueces y magistrados fueron coaccionados, amedrentados y orillados a fallar políticamente y no de acuerdo a las leyes y el derecho. El grave problema de gobernanza no podrá ser resuelto en Guatemala si antes nos se resuelve la catástrofe de su Poder Judicial. Resolverlo requiere un fuerte apoyo al Sector Justicia que es impostergable, esto incluye por supuesto al Ministerio Público para que los proceso administrativos no se conviertan en penales, con la anuencia de jueces venales y para que no haya más de un millón doscientos mil expedientes sin resolver en el MP, herencia de Thelma Aldana a María Consuelo Porras Argueta. Tampoco puede haber preventivamente más de 13 mil presos donde se ha violado la presunción de inocencia.

Ante el grave problema en el Organismo Judicial no cabe duda, que hay que hacer toda una reingeniería, para que desde la escogencia de Jueces y Magistrados se tengan garantías reales para que pueda funcionar un sistema racional de justicia.

P.S. Saludos a mi Pur Utz Wachalal.