Martes 20 DE Agosto DE 2019
Opinión

El arroz ya se coció en la Contraloría de Cuentas (CGC)

Fecha de publicación: 03-04-19
Por: Jose Rubén Zamora

El ungido para contralor del presidente Jimmy Morales es Edwin Salazar. Primero, logró conseguir que la narcofamilia Córdoba, de Alta Verapaz, cuyos miembros tienen la conveniente dualidad de contratistas del Estado y al mismo tiempo son altos funcionarios y contratantes de obra pública en dicha región del Norte del país y tienen una larga cola de clavos con la CGC, aflojara Q100 mil para lubricar el voto de cada diputado destinado a elegir al propio Salazar como flamante contralor de Cuentas. Por cierto, sus operadores han sido los transas de Felipe Alejos, Alejandra Carrillo y Javier Hernández.

Además, Edwin Salazar aceptó sin arrugarse avalar y dar luz verde, a una supuesta y controversial deuda añeja del Estado de Guatemala con Ángel González, que asciende a la bicoca de Q357 millones.

Por último, por si fuera poco, al comprometerse con la elección de Edwin Salazar como contralor, Jimmy Morales ha logrado que el Ministerio Público retire una orden de aprehensión contra su señora esposa, razón por la que estuvo más de un mes en España, marcando prudente distancia de su majestad la ley. También, Morales ha conseguido impunidad para su hijo José Manuel y su hermano Sammy. La señora Fiscal tiene una sobrina a quien quiere y ha cuidado como su hija, quien trabaja en la Procuraduría General de la Nación, en La Antigua. Su nombre es Mónica José Porras Estacuy, hija del hermano de Porras, Guadalupe Porras Argueta. Ella está casada con Edgar Eduardo Arévalo Salazar, sobrino de Edwin Salazar, el favorito del oficialismo, quien correría junto a Regina Farfán, actual secretaria privada de la Presidencia, como subcontralora. Todo apunta a que Gerona y el edificio de la Contraloría que se encuentra en la frontera de Pamplona quedarán en familia.

Edwin Salazar, la narcofamilia Córdoba, los diputados que votarán por el candidato por el que se decantó el Presidente para contralor, encabezados por Alejos, Carrillo y Hernández, Ángel González y la familia Morales, que ha logrado garantías para preservar su impunidad, no cabe duda, han hecho un negocio redondo.