Sábado 20 DE Abril DE 2019
Opinión

Que sí, que no, que llueva chaparrón…

Siete de cada diez guatemaltecos quieren que a pesar de la guerra que le hacen los corruptos y los ingenuos, la hoy entrampada lucha contra la corrupción siga…

— Lionel Toriello

 

“¿Qué quería su señoría?, matatero…tero…lá”, cantaban “los güiros chapines” en tiempos del capirucho y los cincos, antes de la Internet y cosas como el “feisbuk” y el “tuiter” de hoy en día. Y también: “que llueva, que llueva, la virgen de la cueva, los pajarillos cantan, la luna se levanta, que sí, que no, ¡que llueva chaparrón!” Eso último me ha venido a la mente ahora que todos los días nos preguntamos que si Thelma “corre”, que si la Zury, “no va”; que si dice el TSE, que si dijo la CSJ, que si contradijo la CC… El despliegue de tercermundismo agudo no podría ser más evidente: no hay “reglas de juego” claras y estables y el espíritu antidemocrático de los políticos tradicionales se manifiesta en su evidente estrategia de “competir” mediante la eliminación del adversario de la cancha. Ya no es cuestión de cuántos votos pueda usted conseguir mañana, sino cuántos magistrados tiene usted hoy… El asunto se agrava, porque todos tienen fundadas razones para querer descalificar al adversario: Zury, la del “Jueves Negro” y exesposa del “Rey del Tenis”, tiene impedimento Constitucional (injusto, quizá, pero taxativo), a menos que usted le conceda al idioma español una elasticidad que en realidad no tiene; y doña Thelma, anterior abanderada de la lucha contra la corrupción, no solo manejó torpemente su proceso político-registral, sino que cada vez es más evidente que tiene cosas de fondo que explicar frente a un Tribunal ¡y frente a los electores!, como por ejemplo, cuál fue “su rol” en los andares del “gato Herrera” y cómo se relacionó con “el prófugo Sinibaldi” durante los días previos a su fuga… Mientras tanto, Sandra se refocila, pues teniendo “inmunidad” adquirida sospechosamente “en el último minuto del segundo tiempo”, solo la amenaza de que los gringos revelen públicamente sus presuntos nexos con el narcotráfico, parece preocuparla… Estamos asistiendo al ocaso del anterior sistema político, que se derrumba, sin que aún surja el nuevo sistema político que lo reemplazará y entonces el panorama luce completamente incierto. Aún no hemos desarrollado verdaderos partidos políticos… No obstante, al menos tres cosas son innegables: el combate en contra de la corrupción ha evitado (i) que la dupla Pérez-Baldetti nos sonría cínicamente, mientras disfruta en sus mal habidas propiedades de los dineros de los contribuyentes; (ii) que Baldizón es hoy un sindicado de delitos, no Presidente de Guatemala; y (iii) que Sinibaldi es hoy prófugo y no puede andar por ahí diciendo que “le toca”. Por eso, CICIG o no CICIG, siete de cada diez guatemaltecos quieren que a pesar de la guerra que le hacen los corruptos y los ingenuos, la hoy entrampada lucha contra la corrupción siga…

Muchos ingenuos conservadores, además de señalar el sesgo “izquierdista” de Iván y la CICIG (que “solo ha clavado a empresarios y políticos derechistas”, dejando casi sin sindicar a “la mara de la Sandra”, salvo el remezón del “negocio del Transurbano”, que “seguro solo se hizo para taparle el ojo al macho”), dicen que el asunto no ha producido resultados(!). Dicen que “el fallido experimento de la CICIG” no sirvió, pues no ha habido sentencias firmes. Que todos los hoy presos “van a salir” y que “culpa de la CICIG”, la cosa “se va a poner pior”. Olvidan estos críticos ingenuos, que no es la CICIG la que falló, sino un enfermo sistema de administración de justicia que los ahora inquilinos del Mariscal Zavala y muchos más que aún andan sueltos, se negaron a componer. Castraron al sistema, le negaron presupuestos adecuados y hoy se quejan…

A fines del siglo pasado, la mafia italiana controlaba policías, fiscales, jueces y magistrados en Sicilia y en otras partes de Italia. Un fiscal llamado Giovanni Falcone, decidió hacerles la guerra y recuperar el imperio de la Ley para su Patria. Entre las muertes violentas de sus colegas y sabotajes administrativos, Falcone fue avanzando desde sus modestos inicios en Palermo, hasta ubicarse estratégicamente en Roma, desde donde consolidó un proceso aún hoy admirado en todo el mundo. La “fórmula de Falcone” para combatir la corrupción y el crimen, aplicada a Guatemala, podría resumirse así: (I) Hay que considerar al sistema de administración de justicia como una cadena de CUATRO eslabones: (a) la Policía; (b) el Ministerio Público; (c) los Tribunales; y (d) el Sistema Penitenciario. (II) A estos cuatro eslabones hay que aplicarles TRES remedios: (i) “sacudir el zapotal”, para que caigan todos los frutos podridos (depurar el sistema de sus elementos corruptos y/o incompetentes); (ii) dotarlos de procedimientos modernos y sólidos (como “los colaboradores eficaces”, los “testigos protegidos”, seguir “la ruta del dinero”, el “sistema oral” y los “juicios expeditos”); y finalmente, (iii) dotarlos de presupuestos adecuados. Para llevar a cabo este proceso, se necesita involucrar a los tres Organismos del Estado, liderando desde el Ejecutivo, pero haciendo que el Legislativo “le meta el bisturí” al Organismo Judicial, el cual, a su vez, se tiene que nutrir de nuevos elementos probos… El 23 de mayo de 1992 Giovanni Falcone fue asesinado por orden del jefe de la mafia Corleonesi, Salvatore “il Toto” Riina, en Capaci, mediante una bomba detonada a distancia por Giovanni Brusca, que hizo explotar su vehículo, segando también la vida de la esposa de Falcone y de otros asistentes y policías que le acompañaban. Esa noche, Riina hizo una fiesta en la que celebró con champaña “y edecanes” la muerte de Falcone; pero unos meses después, el sistema depurado por Falcone, capturó y sentenció a cadena perpetua a Riina y a Brusca, quienes tras varios años, murieron en la cárcel…

En Guatemala necesitamos aplicar “el método Falcone” a nuestro sistema de administración de justicia para terminar el interrumpido proceso de “limpia” de la cosa pública. No hace falta “ser comunista” para estar a favor de la lucha contra la corrupción. Pero Guatemala tiene que darle a la administración de justicia un presupuesto mayor que el que hoy destina “a patear pelotas” [sí; hoy nuestro presupuesto nacional ¡destina más al deporte (cinco por ciento) que a la administración de justicia (dos por ciento)!]. Hoy tiene usted la oportunidad de hacer algo al respecto, ciudadano: Piense bien por quién votar, no olvide en última instancia, cada pueblo tiene el gobierno que se merece…

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