Domingo 21 DE Julio DE 2019
Opinión

Racismo, genocidio y memoria

“No es lo mismo quién denuncia, qué denuncia y desde dónde se denuncia”.

Fecha de publicación: 25-03-19
Por: María Aguilar

 

El jueves pasado se presentó el reciente libro de Marta Elena Casaús, titulado: Racismo, genocidio y memoria, publicado por F&G editores. El volumen, compuesto por seis artículos, algunos publicados previamente en otros medios, es un aporte a la discusión del racismo, sus múltiples definiciones, su transformación, justificación y prevalencia en la sociedad y el Estado guatemalteco.

Dentro de sus conclusiones más desalentadoras pero reales está la aseveración de la autora, basado en un análisis de medios escritos y opinión pública, que en Guatemala, “el racismo no solo no se ha frenado, sino que ha crecido, lo cual nos hace pensar que en cualquier momento se puede producir un nuevo genocidio porque las condiciones políticas, sociales e ideológicas no se han visto para nada modificadas. Al contrario, lo que se ha producido es un racismo renovado y exacerbado.”

Estas dos aseveraciones, la de un genocidio latente y un racismo exacerbado, no desconocidas para la mayoría de la población indígena, es necesario analizarlas a nivel de país y sobre todo desde la sociedad ladina y mestiza. Aunque no se ha llegado nuevamente a niveles de genocidio, el Estado y las elites en su forma de producción feudal, siguen viendo las vidas “indias” como desechables. Asimismo, dado el racismo que carcome a la sociedad guatemalteca es bienvenido que estas críticas vengan de la pluma de una intelectual blanca de elite. Como la propia Casaús escribe, “no es lo mismo quién denuncia, qué denuncia y desde dónde se denuncia”. Agregando que, como ya se ha manifestado muchas veces desde voces indígenas, “queda patente que cuando un intelectual maya decide denunciar las injusticias y la violación de los derechos humanos es doblemente atacado y la falta de respeto, la descalificación y el racismo en su contra son brutales. El trato que se les da no es el mismo que a otros periodistas o intelectuales ladinos y ladinas que escriben en los mismos términos que ellos, aunque se les considere de izquierda”. Por años, intelectuales y poblaciones rurales mayas han denunciado el racismo, sin embargo, han sido etiquetados como “indios vengativos” mientras el Estado y la sociedad se cierran a la discusión del racismo, con pequeñas excepciones, especialmente cuando los que hablan de racismo son voces ladinas que no hieren la fragilidad blanca.

Este libro es un aporte por su denuncia y enfoque de mostrar la manera en la que, en la Guatemala del presente, el Estado es el principal responsable y causante del racismo. Asimismo, al agregar la categoría de memoria al análisis, Marta argumenta que, las comunidades mayas, a través de los testimonios, obligan al Estado, a sus instituciones y a la población a tomar conciencia de un pasado y una historia negada.