Sábado 20 DE Abril DE 2019
Opinión

La cantina Diversidad: la luz para apreciar y enriquecer la vida

¿Cuán difícil e incluso insoportable sería nuestra vida si todos, absolutamente todos quienes nos rodean fueran iguales el uno al otro?

— Ana Miriam Obregón

 

Hace pocos días tuve más que la oportunidad, el gusto de escuchar a Estuardo Porras-Zadik compartirnos su opinión sobre el gran potencial que tenemos las mujeres. Al concluir la charla, abrió un espacio en esta columna invitando a escribir desde el sentir. Invitación muy tentadora, a tal grado que eso me llevó hoy, a levantarme algunos minutos antes que saliese el sol.

Y allí estaba en la madrugada, abriéndome a la oportunidad de viajar dentro de mí. Desde mi ventana, experimenté un momento de total oscuridad para luego ver cómo poco a poco los rayos de luz al salir el sol tocaban cada parte del paisaje y parecían llenar de vida y de color cada rincón que alcanzaban. Algo tan cotidiano y tan lleno de magia a la vez.

Con la oscuridad, había silencio y monotonía. De pronto, a lo lejos y cada vez más cerca, junto con los colores que se abrían paso dentro del paisaje, fui testigo de otro evento: el cantar de las aves, que parecían tener más claro que yo la magia que había traído consigo la luz del sol. Expresaban sin inhibiciones su sentir por este evento mágico que se repite sin excepción todos los días.

Y este evento cotidiano, en el que rara vez reparo, me hizo reflexionar que así como a diario se vive la maravilla de cada amanecer, también cada día debiésemos disfrutar y estar conscientes de los matices que la vida nos regala. Todos estos, gracias a la luz de la diversidad la cual comparo hoy con la luz del sol.

Tantas veces he pensado sobre cuán difícil e incluso insoportable sería nuestra vida si todos, absolutamente todos quienes nos rodean fueran iguales el uno con el otro. Un conglomerado que pensara igual, que actuara de manera idéntica; un espejo de apariencia y sentir. Algo así, simplemente sería para desear la salvación de la locura y la inconsciencia. Y debo aclarar, en defensa propia, que soy alguien a quien aprecio y valoro, con sus cualidades y defectos. Sin embargo, no soportaría que cada ser humano a mi alrededor fuera exactamente como yo. Restaría riqueza a mi vida, a la oportunidad de que en mi entorno, mi pais y el mundo se aporte tanto y desde tantos escenarios. Sería como estar en ese monótono momento, justo antes del amanecer. Sería como vivir en silencio y en oscuridad sin permitirnos el privilegio de iluminar las diferencias de cada persona, con las cuales van poco a poco iluminando nuestros puntos de vista, nuestro que hacer y la existencia misma. Permitiendo así, dar el matiz justo a la vida; aquel que permite que el paisaje completo pueda apreciarse.

Ese momento justo antes del amanecer que es tan oscuro y tan sin sabor, como arte de magia de pronto y en un instante se torna tan lleno de color y lleno de la vida misma. Una humanidad sin diversidad sería solitaria, sería oscura, tan insípida y parecida a ese momento justo antes del amanecer; que al iluminarse con la riqueza de las diferencias de cada ser humano se llena de energía, se llena de vida.

Sin luz, oscuridad total. Ausencia de color. Sin diversidad, oscuridad total. Ausencia de la riqueza que cada persona aporta no solamente en nuestro entorno y nuestro país, sino al planeta entero.

Etiquetas: