Domingo 21 DE Julio DE 2019
Opinión

Empantanados

La mayoría de la población vive desde hace siglos sin la esperanza de cambios económicos, manteniendo al país en un sistema de dependencia económica de las grandes y poderosas naciones.

Fecha de publicación: 23-03-19
Por: Jaime Francisco Arimany Ruiz

 

Al ver la situación de nuestro país en el campo político y económico, surge el recuerdo de algunas películas en que las personas se empantanaban y luchaban por salir, unas recibían ayuda o encontraban donde asirse, pero otras se hundían y desaparecían absorbidas por el lodo. Hemos visto otras películas donde los personajes no se encontraron en situaciones semejantes, tenían un rol diferente por situaciones, problemas y otros temas, los cuales resolvía cada personaje según el ambiente en que fue criado y vivía.

Evidentemente los acontecimientos que ocurren durante la vida, son acompañados por la situación del ámbito en que actúa una persona, se inician con la influencia y vivencia de sus bisabuelos, abuelos y padres y luego al escoger al compañero o compañera incluida su familia, por sus propios hijos, nietos, bisnietos y en muy pocos casos tataranietos, siendo todos ellos los personajes motores del pensamiento y acción; surgiendo en el camino los amigos, maestros y religiosos, los cuales en muchos casos tienen más influencia en el actuar y razón de vida.

En el campo político hemos vivido en un país que se ha movido como una balanza sin definición, con un sistema económico de libertad, pero en el cual no hay exigencia de responsabilidad paterna.

No veo a ningún partido político de los que se proclaman demócratas y libertarios, ni a sus candidatos, que nos presenten un programa de gobierno que transforme e impulse al país hacia el desarrollo, siguen con pensamientos del milenio pasado; proponen ideas y cambios administrativos como si el Estado fuera una empresa, pero según la experiencia que hemos tenido nosotros y otras naciones, sabemos que ello nos mantendrá en una situación semejante a la que hemos vivido, donde la mayoría de la población vive desde hace siglos sin la esperanza de cambios económicos, manteniendo al país en un sistema de dependencia económica de las grandes y poderosas naciones.

Estamos empantanados porque los únicos que están presentando cambios al sistema actual, son los que ignorante o malignamente, buscan la igualdad económica para todas las personas. Los seres humanos somos tan diferentes que no tenemos los mismos deseos sobre qué, cuánto y cuándo dormir, comer, escuchar, etcétera, a algunos les gustan unas cosas que a otros les disgustan o desprecian. Lo único seguro es que no hay en todo el universo dos seres humanos iguales. En el ámbito de la acción humana, el buscar la igualdad es absurdo, ya que llevaría a la robotización, al perderse el espíritu empresarial que todos deberíamos tener y conduciendo a la población a una mayor pobreza, agravada con una soslayada esclavitud, como sucede en Cuba, Venezuela y va siguiendo sus pasos Nicaragua. Ahora es México la gran incógnita.

Apreciado lector, ya no se deje engañar, debe pensarlo y tomar en cuenta que las grandes naciones no rescatarán a los países que han caído en el comunismo, lo harán únicamente si les conviene económicamente, o si lo logran solas como China. El socializar la economía de nuestras naciones ha sido con el beneplácito de las naciones desarrolladas, que no desean la competencia económica de los países latinoamericanos, salvo en los campos productivos que les convenga o les sea demasiado caro producir.

Para muestra un botón, los gobiernos y los sindicatos de los países desarrollados, apoyan lo que ellos no tuvieron cuando se desarrollaron. Después de la guerra Alemania desobedeció a los aliados un domingo, al
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