Domingo 21 DE Julio DE 2019
Opinión

¡Urgente! un llamado a los 340 alcaldes

Los alcaldes están llamados a cumplir con su papel de autoridades defensoras del respeto al medioambiente.

Fecha de publicación: 22-03-19
Por: Silvia Tejeda

Este es un llamado a los 340 alcaldes popularmente electos en igual número de municipios que delimitan la república de Guatemala. Es urgente transmitirles el reclamo de miles de sus electores y recordarles que están obligados por el Código Municipal, a asumir su obligación e identificarse como las autoridades responsables de cuidar que los partidos políticos y comités locales respeten y tomen conciencia de que su propaganda no se extralimite dañando el medioambiente.

Son ellos, las autoridades que deben obligar a los líderes políticos locales y candidatos, en general, para que sus huestes propagandísticas e irreflexivos trabajadores de brocha, alambre y clavos respeten y no se propasen sin resguardar los mínimos espacios limpios y valiosos con que cuentan las comunidades. Concretamente, no clavar fotos en los árboles, no pintarrajear las piedras que adornan las carreteras, mucho menos pintar los taludes que deben respetar, como marcos naturales de las
autopistas.

Este es el momento, la oportunidad y los días propicios para educar a los políticos olvidadizos o ignorantes que teorizan mucho pero que, en realidad, se olvidan que, en la convivencia de una sociedad de más de 17 millones de ciudadanos, los programas, políticas y actitudes espontáneas para cuidar el medioambiente las debemos asumir todos, tanto autoridades como
candidatos y pobladores.

No deben existir grupos que se crean con derecho a hacer con el ornato de los municipios, lo que más fácil les resulte, o utilizar los elementos que se les antojen para destruirlos y pintarrajearlos, aunque se trate de piedras y arbolitos clavándoles carteles con rostros de caciques entacuchados o del ‘transformer’ de Neto Bran que tiene ya a los usuarios de la Roosevelt adivinando de que estará disfrazado en el próximo cartel.

Son tiempos de rescate del medioambiente, y no de hacerse de la vista gorda con favoritismos a los candidatos oficiales. Los alcaldes no deben prestarse para que se utilice el patrimonio natural y cultural de los municipios, mucho menos los paisajes de los pueblos, como medios gratuitos de propaganda al alcance de quienes más fotos impriman y más pintura derrochen creyendo que así se ganan votos.

A millones de guatemaltecos todavía nos molesta, y no olvidamos, el horripilante espectáculo en que convirtieron las carreteras y caminos de Guatemala los seguidores del multipropagado y refinanciado Manuel Baldizón, cuando no quedaron piedras ni taludes ni postes ni paredes que no fueran pintarrajeadas de color rojo.

No hay derecho para que ahora, otros partidos políticos valiéndose del poder y el respaldo gubernamental, que hace serviles a muchos alcaldes, se comporten en ciudades y poblados como las vacas que, después de beber agua en un río, cuando salen, dejan sus huellas impregnadas de lodo enmarcadas con las plastas salidas de sus esfínteres para seguir caminando con su instintiva indiferencia. Los alcaldes están llamados a cumplir con su papel de autoridades defensoras del respeto al medioambiente, multando a todos los que no respeten ni contribuyan con tomar medidas oportunas.