Lunes 22 DE Julio DE 2019
Opinión

Muchos que son pocos

Las elecciones realmente no están como se pintan.

Fecha de publicación: 20-03-19
Por: Rodolfo Neutze

 

Este lunes dieciocho el día a las cero horas venció el proceso de empadronamiento de votantes, la inscripción de candidatos y arrancó oficialmente la campaña electoral 2019. La sensación generalizada es que al existir veintiocho partidos políticos la participación es exageradamente alta, pero es todo lo contrario. Según el TSE ha dicho, les preocupa la poca cantidad de candidatos inscritos al cierre un número que ronda alrededor de diez mil. Esta lista de candidatos suena altísima, pero en realidad es bajo y debiera ser motivo de preocupación. En Guatemala existen 340 municipalidades y si asumimos que en promedio cada una se compone de ocho personas entre alcalde, síndicos y concejales, entonces nos suman dos mil setecientos veinte (2,720) candidatos a nivel nacional aproximadamente; se elegirán veinte diputados con veinte suplentes para el Parlacen; tendremos por primera vez ciento sesenta diputados distritales y listado nacional; y un binomio presidencial. Todo esto suma un estimado de dos mil novecientos veintidós (2,922) puestos de elección popular repartidos en cinco papeletas. Por lo tanto hay apenas tres y medio candidatos, en promedio, para cada puesto. Es cierto que hay veinte y pico binomios, cientos de candidatos a diputados, pero pocos, muy pocos, candidatos a alcalde y concejales. Esto es una terrible realidad nacional porque afirma que, pese a la esperada saturación de candidatos a nivel nacional, estas elecciones serán ganadas por la apatía. No hubo mucha participación cívica y por el contrario nuevamente veremos que en estas elecciones hay dos versiones de Guatemala. La rural, muy abandonada y desafortunadamente olvidada, y la urbana que ya no solo es la Ciudad de Guatemala formada por sus municipios conurbados.

Que el proceso de inscripción haya cerrado no significa que ya todo esté consumado. Por varias semanas, de una ya reducida campaña de noventa días, veremos a muchos candidatos peleando en las cortes por su derecho a participar. En nuestra incipiente democracia sería ideal que todos participaran y fuera la voluntad popular la que decida quien es electo, pero la ley es la ley, y por dura que pueda sonar hay candidatos que no podrán correr, aunque sean nuestros preferidos. Entonces nos queda una tarea difícil, pero no imposible de elegir a quien nos llene nuestras debilitadas expectativas de cambio y renovación de nuestras autoridades. NO DEBEMOS votar en contra de nadie, sino a favor de Guatemala. Por muy pocos candidatos que hay, debemos encontrar a los que nos den no solo confianza sino la certeza que no están metiendo cuentos. En la primera vuelta hay que votar por quien nos convenza. Recordemos que los Alcaldes ganan por un voto de diferencia. Los concejales se eligen por minoría igualmente que los diputados por lo que ningún voto sobra a la hora del escrutinio. Y en el binomio presidencial esta vez, como nunca en nuestra historia reciente, nada está escrito. Hoy la mayoría radica en la incertidumbre, por lo que hay que votar por el candidato que me inspire a que el mañana será mejor que el presente. Probablemente signifique votar por alguien que no sea mi primera opción, pero sí la mejor de lo que quede en la papeleta. Si buscamos historia de vida; discurso coherente; capacidad y educación; seguro escogeremos al mejor. No desmayemos y caigamos aún más en la apatía que hizo que pocos guatemaltecos dieran el paso a participar. Demostremos con nuestro voto consciente e inteligente que sí podemos tener un futuro prometedor.