Jueves 18 DE Julio DE 2019
Opinión

La degradación ambiental de Atitlán: ¿Qué hacer?

“Toda sociedad moribunda o en trance de esterilidad tiende a salvarse creando un mito de redención, que es también un mito de fertilidad, de creación” Octavio Paz, El Laberinto de la Soledad.

Fecha de publicación: 20-03-19
Por: Edgar Balsells

 

En un ambiente en donde priva la racionalidad, la sociedad se encuentra organizada y los responsables del Estado cumplen con las leyes y los planes oficiales, y los grandes proyectos, como salvar Atitlán, deben estar en un primer plano. Pero como estamos en Guatemala las cosas suceden de otra manera: las conjeturas son múltiples y también los protagonismos, y la energía se desgasta más en el NO, en la descalificación, y en la escasez de propuestas. Típico de una sociedad subdesarrollada y negativa.

Los grandes temas del interés colectivo se resuelven primero con la ayuda de científicos e ingenieros, y Atitlán no es la excepción. Desde el 2010 un grupo de científicos de la Universidad del Valle, de la Escuela de Ingeniería Sanitaria, y de organizaciones voluntarias apoyadas por entes internacionales han venido estudiando la degradación del lago de Atitlán.

Las doctoras Mónica Orozco y Eliska Rejmánková se preguntan en qué estado se encuentra Atitlán hoy, y la respuesta es una transición de oligo a mesotrófico. Hay un aumento de entrada de nutrientes (contaminantes) en aguas residuales, y ello resulta en mayor crecimiento de fitoplancton, siendo el más preocupante el de las cianobacterias. Pero tales fluidos no solo aportan nutrientes sino patógenos.

En muy pocos lagos en el mundo este proceso se ha podido evitar sin la eliminación completa de aguas residuales. Así es que si usted no me lo cree, ya es hora que se aventure en su cacharro o elegante Van familiar y se marche a tomar las últimas fotos postales con el “lago más bello del mundo” al fondo, porque en pocos años dicho entorno será otra
muestra más de la falta de ideas.

En estos proyectos, como en otros de la vida moderna, necesitamos de los científicos: monitoreo de datos y de agua, utilizar información de otros lagos del mundo, brindar recomendaciones a los líderes y administradores públicos, que harta obligación tienen de apurarse y hacer algo, realizar experimentos y prever escenarios.

El experto en estos temas Joachim Reuche muy bien aserta a decir que la visión fragmentada de proyectos aislados no nos lleva a ninguna parte. Urge el fortalecimiento de AMSCLAE y el CONAP, entidades clave en cualquier estrategia de desarrollo futura. Se necesita de nuevos modelos para operar los servicios de agua y sanitarios, tema este de completa responsabilidad del INFOM, la ANAM, las municipalidades del lugar y por supuesto de la Contraloría General de Cuentas.

Está claro que se necesita de fondos, pero también tengo bien claro yo que el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural (CONADUR) –sistema de consejos de desarrollo nacional– cuenta con cuantiosos recursos, de los que es preciso priorizar y jerarquizar proyectos clave, como el caso de Atitlán, que no puede esperar más de dos años.

Algunos avances interesantes hay, dicen los expertos, con la experiencia positiva del lago Petén Itzá, apoyado con esfuerzos de lugareños, diversas entidades del sector público y la cooperación internacional.

Por supuesto que uno oye a quienes saben de esto, y Elisa Colom, por ejemplo, ha trabajado toda su vida en ello: se necesita de información y educación sanitaria dice, y de tareas técnicas y de otro tipo para detener y revertir la contaminación, así como asistencia técnica y financiera. AMSCLAE, oficina de la Vicepresidencia tiene mucho que decir al respecto, y por supuesto los alcaldes.