Jueves 18 DE Julio DE 2019
Opinión

Jodidos es piropo

En Alemania las universidades son gratis.

Fecha de publicación: 19-03-19
Por: Amílcar Álvarez

 

Los candidatos con posibilidad de ganar las elecciones tienen la deferencia de ser un continuismo solapado sin programa de gobierno viable, ni equipo que lo ejecute en beneficio de una sociedad dispersa y desvalorizada por el cinismo de la dirigencia política, empresarial, sindical, religiosa, etcétera, engañando a los electores por su incapacidad de resolver la problemática nacional. La impresión es que algún espíritu medieval nos ayuda a enredar todo, al grado de que cualquiera quiere ser presidente, confundiendo ayotes con jocotes como sucede con la mara de los partidos, sin asimilar los pequeños cambios a las leyes que, en el caso de la Electoral y de Partidos Políticos, impide que la basura se recicle y participe en el evento electoral bajo el lema corre y va de nuez. Tarea que con paciencia Franciscana cumple el titular del Registro de Ciudadanos, soportando improperios de una bola de perdularios al estilo Trucutú, pretendiendo acojonarlo con un garrote en la mano y una daga en la lengua, desnudando el concepto primitivo y distorsionado que tienen del quehacer político y sus perturbaciones mentales y otras desconocidas, sin aceptar que la realidad es diferente y no pueden seguirnos vacilando como en el pasado.

Mientras tanto, los que dejan la guayaba se mecen en una hamaca de alambre espigado sintiendo el viento frío que provoca dejar el poder, mirando angustiados en el espejo del tiempo que envejecen a los pies de los amos y se van sometidos a fuego amigo, castigo previo al olvido en el que terminan los lacayos del poder paralelo abandonados a su suerte acompañados por un desprecio olímpico, saboreando los fragmentos de una marginación anunciada por creerse reyes siendo plebeyos, los quince minutos que dura la función en los cargos públicos relevantes convertidos en un circo barato. Los de la foto seguirán tranquilos fumando la pipa de la paz hasta que la pita se reviente, disponiendo del país como una maquiladora sin reconocer la necesidad de evolucionar, convirtiendo la democracia al final de cuentas en una dictadura bien elaborada, haciendo cambios cosméticos y piruetas con las palabras sin saciar su codicia. En el afán participan nuevos ricos que hicieron fortuna a la sombra del poder de traficantes de costales o morcilleros, dedicados a la caridad con el pisto ajeno. Hoy, financian partidos de plástico subordinados a sus intereses, ignorando la preeminencia de la ideología en la actividad política, y la escala de valores que representa la democracia real para la sociedad, que en esencia es la convergencia de grandes objetivos sociales: libertad, igualdad, justicia, solidaridad y bienestar.

Al darle rango nacional a sus disputas pervierten de manera burda los principios fundamentales de la convivencia social, promoviendo con imprudencia la polarización que nos lleva a un camino sin retorno, sin servir de nada barnizar sus intenciones con olor a honradez porque nadie se traga ese hueso. Sin atender el clamor de un cambio real, ignoran que la democracia no es el resultado de la conducta de una clase, ni de un sistema social inevitable o de una verdad absoluta. Al contrario, la democracia real es un proceso de acción humana, una teoría abierta, un esfuerzo y voluntad colectiva que no se somete a un sistema teórico ni a una definición que se aparte de los valores universales y de las aspiraciones humanas. Pretender que lo entiendan los extremistas o los atarantados que piensan que el mundo es puro billete es una quimera. Desbordados por la codicia cada reyecito juega con su gallo, y al paso que vamos serán 69 en el 2022, impidiendo la sed de poder y la ignorancia distinguir entre la capacidad empresarial y la política, regresando a los viejos tiempos en que se confundía la ideología con la teología, lo cual no es raro en un país donde la verdad se hace por encargo o se la roban. El baile va a durar poco, en dos años o antes estaremos en el fondo del abismo, al seguir el pleito inútil de todos contra todos: aquí no pasa nada hasta que pasa. Por eso, el voto nulo es la mejor opción.En Alemania las universidades son gratis.