Jueves 27 DE Junio DE 2019
Opinión

Funcionarios y políticos acusados por violencia contra la mujer

La violencia contra la mujer, en cualquiera de sus expresiones, es una violación grave de derechos humanos.

Fecha de publicación: 16-03-19
Por: Irmalicia Velásquez Nimatuj

El temible, oscuro y prepotente jefe de seguridad del Organismo Judicial, Roberto Mota Bonilla –quien dejó a los jueces de alto impacto sin seguridad y a su suerte– renunció, entre otras razones, porque estuvo a punto de ser capturado por violencia contra la mujer, pero por componendas entre la Policía Nacional Civil, funcionarios del Ministerio Público y del Organismo Judicial, no fue detenido. La denuncia es de 2017, cuando su esposa, ante la extrema violencia psicológica y económica, lo denunció, luego que el exfuncionario, además de insultarla y amenazarla, la sacó de la casa familiar, como un objeto que dejó de ser útil. Por causas que se desconocen –aunque es evidente la parcialización de la Fiscalía de la Mujer en este caso– más de dos años después y contra los informes técnicos y evidencias periciales esa fiscalía resolvió que “no había delito qué perseguir”. ¡Nada sorprendente en un país de machos que han construido la justicia a su medida!

Por un delito similar Juan Carlos Eggenberger, director de la Fundación Pro-Bienestar del Minusválido, FUNDABIEM y presidente del Comité organizador de la Teletón, fue proclamado el 26 de enero como candidato a la Presidencia de la República, por el partido Visión con Valores, Viva, pero renunció el 19 de febrero luego de hacerse público el ataque a patadas, estrangulamiento e insultos que sobrevivió su entonces esposa, por un reclamo de infidelidad. Eggenberger se defendió argumentando que ese era un tema de “ámbito familiar” y de“índole personal”.

Estos dos casos ejemplifican que en Guatemala, sus aspirantes a políticos, funcionarios, figuras públicas y población en general deben aún formarse y transformar sus ámbitos privados para entonces, salir a transformar los ámbitos públicos. Cuando Eggenberger asegura que la violencia hacia su exesposa es un tema familiar está revelando su crasa ignorancia, porque lo privado también es político. Además, ¿Cómo un funcionario como Mota puede dar seguridad a uno de los pilares del sistema democrático, si es un violador en su casa? La violencia contra la mujer, en cualquiera de sus expresiones, es una violación grave de derechos humanos, que repercute en las mujeres, en las instituciones y en el país.