Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

¿Intimidados con sus propios recursos?

Ocho meses después, el ministerio de Gobernación no ha rectificado su equivocado derroche de prepotencia.

Fecha de publicación: 15-03-19

 

Desde el 31 de agosto del 2018, cuando el presidente Jimmy Morales estimulado por el equipo que lo alienta decidieron enviar, de una manera sorpresiva, arbitraria e intimidatoria, los Jeeps J8 a las avenidas donde se ubican la Embajada de Estados Unidos y las oficinas de la CICIG, hoy se decanta como un hecho tomado muy en cuenta por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, como el inicio o la consecuencia de sus observaciones a las distintas formas en que el Gobernante no ha respondido a planes mutuamente establecidos.

Paradójicamente, aquí los quisieron asustar, por no decir intimidar con una demostración de fuerza inmediata, con un equipo regalado por la más alta institución de defensa de Estados Unidos. Equipo específicamente donado para combatir el narcotráfico en las regiones fronterizas.

Ocho meses después, el ministerio de Gobernación no ha rectificado su equivocado derroche de prepotencia, y ha mantenido los vehículos estacionados o movilizándose esporádicamente, en zonas urbanas. Y quizás ahí menos se dieron cuenta que, quisieron sorprender a los diplomáticos de La Embajada, con un equipo que los mismos Estados Unidos les estaba adjudicando.

Como lo explicó ayer un comunicado de la Embajada, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, tomó la meditada decisión de no transferir más equipo ni dar más capacitaciones a “Las Fuerzas de Tarea de Guatemala”. Con esta medida deja claro que, en cuestión de mejorar técnicas de personal para resguardar la seguridad y combatir el narcotráfico, ellos no participarán más. Retiran ese apoyo.

Les tomó algún tiempo darse cuenta que, en Guatemala, el narcotráfico sí influye en la “inutilidad de los equipos y en la falta de personal”, que aducen siempre las autoridades, para perseguirlo.

Lo más significativo del comunicado se expresa en los párrafos siguientes: Las decisiones del Departamento de Defensa son la contundente respuesta, a las medidas tomadas por el poder Ejecutivo. Léase el presidente Jimmy Morales. Sin duda por no actuar, como lo debió haber hecho, cualquier gobernante de un país cooptado por la corrupción y el narcotráfico.

En esa decisión, largamente esperada por miles de guatemaltecos, también se lee –entre líneas– que los Estados Unidos no han estado impasibles ni han sido indiferentes a los abusos que, contra la debilitada democracia, se han venido fortaleciendo desde el poder Ejecutivo, que se flexibiliza en el combate contra múltiples situaciones creadoras de injusticias, indiferentes a la desatención de los problemas de pobreza, hambre, salud y educación que se abandonaron.

En su párrafo final del comunicado el Departamento de Defensa hace público, que está evaluando una por una, caso por caso, las transferencias hechas al Ministerio de la Defensa de Guatemala, para al final, también tomar una decisión si continúa colaborando con el Ejército o le retira la ayuda confiada por muchos años a esa institución. ¿Qué estarán descubriendo? Preguntamos.

¡Pararon las orejas los gringos! Dirán muchos paisanos y mi hermano, el finquero, cuando lo lea, exclamará: “Así se orina y no por gotas”.