Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Opinión

Confiamos en la juventud

Nuestra esperanza es la juventud, hombres y mujeres, del campo y las áreas urbanas, que pueden decidir nuestro futuro.

Fecha de publicación: 14-03-19
Por: Miguel Ángel Albizures

 

Aunque aún no se ha dado luz verde para iniciar la campaña electoral esta ya comenzó, y empezamos a ver binomios y a escuchar ofrecimientos. En su mayoría son caras desconocidas las que se lanzan a probar suerte, y tras ellos, unos cuantos ingenuos cuidándoles las espaldas y aplaudiendo, con la esperanza de que cuando lleguen al poder puedan obtener su resarcimiento respectivo, con un hueso carnudo, en cualquier institución.

Ojalá la juventud piense detenidamente en su futuro y el de su familia, pues el país está peor que un barco sin capitán y quienes se ofrecen para salvarlo, e invertirán millones en ganar votos, son los mismos de siempre. Por eso nuestra esperanza es la juventud, hombres y mujeres, del campo y las áreas urbanas, que pueden decidir nuestro futuro, pues Guatemala, a diferencia de los países europeos, tiene una población joven y esa es su mejor riqueza, y su mayor esperanza, para que en nuestro país se sienten las bases sólidas de un desarrollo sostenido que contribuya a superar las grandes carencias y poner fin a la muerte de niños por desnutrición o la ausencia de niños en las escuelas porque se ven obligados a trabajar. Hay que terminar con esas injusticias históricas y eso solo puede hacerlo la juventud que son el 69 por ciento de la población. Nosotros crecimos en medio de gobiernos militares, unos más sanguinarios que otros, que gobernaron el país desde 1954 hasta 1985, con la rara excepción de Julio César Méndez Montenegro a quien le torcieron el brazo y lo obligaron, en aquel tiempo, a firmar un pacto, estilo el de corruptos, para seguir gobernando ellos. Dimos la lucha en las calles, otros en las montañas, tratando de recuperar los más elementales derechos ciudadanos. Hoy solo podemos acompañar a la juventud, decirles que no desistan, que los pocos espacios que gozamos, y que tienden a cerrarse, son fruto de luchas pasadas que costaron innumerables vidas de hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y hasta niños que fueron desaparecidos.

La juventud de hoy está llamada a transformar el país, que no debe seguir siendo el mismo que aplasta las aspiraciones, sueños y esperanzas de miles de niños, y hasta de ancianos, que no han podido ver superadas las carencias económicas y sociales que están a la vista. Las mujeres, que dentro de ese alto porcentaje de juventud son mayoría, nos han dado muestras de su lucha por construir un país que deje atrás la discriminación, el racismo y la exclusión económica y, por supuesto, que el Estado garantice la vida de todas, pues según las últimas informaciones, son cuatro mujeres las que desaparecen a diario, sin que esto preocupe a las autoridades obligadas a garantizar la vida y la seguridad de todas las personas.