Miércoles 5 DE Agosto DE 2020
Opinión

El año de la triple elección

En el CANG empezó el pulso

Fecha de publicación: 28-02-19
Por: Edgar Gutiérrez

La reforma de la Constitución en 1994 desajustó la delicada arquitectura republicana diseñada por los constituyentes en 1985. Redujo el periodo presidencial y legislativo de cinco a cuatro años, pero mantuvo los cinco años de las Cortes y el TSE. El cálculo original respondía al propósito de dilatar la independencia de los órganos de control electos en segundo grado por los organismos políticos. Por eso se elegían en secuencia. Así, los políticos recibían en herencia y heredaban los órganos de control.

Por ese desajuste que provocó la reforma constitucional, ahora, veinticinco años después, coinciden las elecciones de tres poderes centrales del Estado: Ejecutivo y Legislativo, por voto popular, y Judicial, a través de Comisiones de Postulación y votación en el Congreso. Esa coincidencia no es sana para el ordenamiento republicano ni para una “democracia diabética” como la nuestra, menos en las actuales condiciones en que el Pacto de Corruptos lucha desesperadamente, con las armas más truculentas, para ganar su impunidad.

El Pacto de Corruptos, encabezado por Jimmy Morales desde el Ejecutivo y Felipe Alejos et al. desde el Congreso, están muy interesados en acelerar las elecciones de los trece magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de los casi 300 magistrados de Salas de Apelaciones. Tienen los votos suficientes para premiar, con elección o reelección, a los candidatos/as que les juren obediencia incondicional y les ofrezcan garantías plenas de impunidad.

Para ellos resulta imperativo aclarar la integración de las Cortes que ejercerán jurisdicción hasta el 2024, antes de las elecciones generales del próximo 16 de junio. No quieren arriesgarse a amanecer el día 17 con una conformación adversa de la nueva legislatura, pues se desinflaría su envalentonamiento (irracional), ni con la elección de dos finalistas a la Presidencia de la República o de plano de un nuevo gobernante en primera vuelta, que podrían ser ajenos a sus intereses espurios. El pasado martes 26 el Pleno del Congreso, con 109 votos (incluyendo a la UNE, que hasta hace unas semanas hubiese preferido un proceso más lento, previendo ganar el próximo Congreso) aprobó el acuerdo de convocatoria de las postuladoras.

La historia que contó elPeriódico el 15 de enero pasado, desvela con pelos y señales cómo los partidos entonces dominantes (Lider y PP) se habrían repartido la actual CSJ y las Salas de Apelaciones, haciéndoles jurar lealtad (impunidad). Los eventos del 2015 y 2016 fueron “elogio de la traición” de la mayoría de estos magistrados a sus “padrinos”. Pero todos los miedos juntos del statu quo –que viabilizaron el Pacto de Corruptos en septiembre del 2016– neutralizó a muchos operadores de justicia, o de plano expuso la inconsistencia y el oportunismo de otros. (También conocimos a jueces y magistrados valientes y dignos por independientes en la adversidad, apegados a la ley.)

Con la elección este mes de la Junta Directiva del Colegio de Abogados empezó el pulso que se librará en las Comisiones de Postulación en los meses venideros. El Pacto de Corruptos apostó a la planilla 1; los empresarios corporativos sostuvieron la planilla 3, y una mezcla híbrida de profesionistas con base en los departamentos se organizó en la planilla 2. Para el Pacto de Corruptos fue una mala e inesperada noticia quedar fuera en la primera ronda. Y en la ronda definitiva fue derrotada la planilla 3. Será una labor pedagógica de la sociedad civil desvelar en las próximas tres elecciones quién es quién de los candidatos para saber qué hacer y qué esperar.