Domingo 13 DE Octubre DE 2019
Opinión

El desastre de La Antigua se llama Susana Asencio (I)

Con la Ley de Femicidio calla a sus críticos.

Fecha de publicación: 22-02-19
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

La Antigua Guatemala ha tenido muy mala suerte porque en los últimos años solo ha tenido alcaldes corruptos (dos de ellos encarcelados) e ineptos, como ahora es el caso de la alcaldesa Susana Asencio, que es completamente incompetente para ocupar el cargo, y quien cubre su incapacidad invocando la Ley de Femicidio para callar a los concejales que discrepan de ella, y quienes, por cierto, no desean ser corresponsables de la pésima administración municipal que ella realiza. Veamos los detalles.

Tengo en mi archivo de fotos, una en la que, en campaña electoral, Susana Asencio sostiene una cartulina en la que se lee: “Antigua ni cantina ni baño público”; un ofrecimiento con el cual embaucó a los votantes. Efectivamente, uno de los problemas que padecen los vecinos de la Ciudad Colonial es el de las cantinas que, además de emitir música en los decibeles prohibidos por la ley, los borrachos que las frecuentan (a veces también drogados) molestan a los peatones, y, ya de madrugada, hasta cierran la calle. La alcaldesa ha tenido el apoyo del Concejo para evitar ese desmadre, pero ella, ya con la vara edilicia en la mano, le ha temblado el pulso.

Otro problema en La Antigua es el de los cuida-robacarros. En su campaña, Asencio ofreció retirarlos, pero, pese a tener el apoyo del Concejo, ella por pusilanimidad no ha hecho nada. Quienes estacionan sus autos en la calle, además de comprar el marbete por estacionamiento a la municipalidad, también deben de pagar a los cuidacarros, algunos de los cuales, como se ha comprobado, son también robaautos. Es conocido que quienes llegan en carro a la Misa de la Escuela de Cristo tienen que pagar treinta quetzales a los cuida-robacarros, quienes aducen que de ese pago tienen que darle una cantidad al sacerdote. Este ha aclarado en los sermones que no recibe un centavo de parte de ellos; tristemente el Padre nunca ha tenido respuesta a la queja que, por esos abusos, elevó a la alcaldía.

Otro problema de La Antigua es el de los vendedores ambulantes, prohibidos en los reglamentos municipales, a quienes el Concejo le ha pedido a la Alcaldesa que, en cumplimiento de la ley, los retire, pero a ella le tiembla el pulso por no decir las canillas, dicho en buen chapín. ¡El cargo le quedó grande!

Muchos de los vendedores ambulantes pernoctan en los portales, en donde hacen sus necesidades fisiológicas, importándole a la alcaldesa que esos orines deterioren la piedra, y que ella incumpla su palabra de no permitir que La Antigua sea un baño público. ¡Solo en esa Guatemala mediocre que muchos han creado se acepta orinar en un monumento Patrimonio de la Humanidad!

El pago del IUSI, cuyo cobro es una atribución exclusiva de la alcaldesa y no del Concejo, bajó de 2017 a 2018 en cerca de dos millones de quetzales, lo que evidencia incapacidad administrativa.

La alcaldesa merece una medalla de cartón por la baja ejecución presupuestaria que ha realizado en tres años, supuestamente porque la ley la tiene encorsetada. Sin embargo, Susana ha echado la culpa de esa baja ejecución no al Congreso de la República que emitió la ley, sino al Concejo Municipal, que, como se dice popularmente, no tiene vela en ese entierro. ¡Siempre la alcaldesa culpa de todo los males de La Antigua a los demás, y no acepta ninguna responsabilidad propia, lo cual raya en verdadera sinvergüenzada!

El año pasado, cansados de la pésima administración municipal, tres concejales propusieron al Concejo municipal, que es el que fija los emolumentos del alcalde, una rebaja del sueldo de Susana, porque en los seis primeros meses del año pasado llevaba una pobre ejecución de solo el 20 por ciento. La alcaldesa entre sueldo, dietas y viáticos recibe mensualmente cerca de 70 mil quetzales, que es un monto mayor que el sueldo de los alcaldes de París o Roma, que tienen sobre sus hombros complejas administraciones edilicias.

Para callar a los concejales que por notoria incompetencia pidieron la rebaja del sueldo de la alcaldesa, esta respondió solicitando a un juez de paz penal medidas restrictivas de alejamiento de los tres concejales críticos a su labor, aduciendo que causaban daño a su honor, discriminación por ser mujer y daño psicológico.

El juez Wilson Abigaíl Pérez Ávila accedió a dar las medidas de seguridad solicitadas, para que los tres concejales críticos al trabajo de la alcaldesa no puedan, entre otras cosas, ni siquiera externar ningún comentario sobre las actividades públicas de Susana, no obstante que la Constitución Política de la República (que es la ley superior del país) es clara de que en Guatemala hay libertad de opinión y de expresión, y que los funcionarios están sujetos a la crítica pública, así como también que todo ciudadano tiene derecho de petición, con mayor razón un concejal en las sesiones del ayuntamiento.

Concluyo en dos puntos. El primero es que al juez, sin duda, le darán un buen jalón de orejas, y, en instancias superiores, por razones obvias y elementales, le enmendarán la plana. El segundo es que los activos colectivos feministas no deberían enmudecer sino, por el contrario, hacer público su desacuerdo por el hecho de que la Ley de Femicidio se desvirtúe utilizándola políticamente para acallar la crítica a un funcionario público, como ya lo hicieron Roxana Baldetti, Sandra Torres y Sandra Jovel con Chepe Zamora, Presidente de elPeriódico, a quien, en buen chapín, le valió madre, y no se dejó callar ni intimidar.

En mi siguiente artículo seguiré esta triste narrativa sobre Susana Asencio, que es incompetente para administrar, cuidar y proteger una Ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

gasturiasm@gmail.com