Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Opinión

La viuda

Vergonzosa trama palaciega.

Fecha de publicación: 21-02-19
Por: Helmer Velásquez

 

Este país querido, cerró los últimos decenios del siglo pasado, con mucho dolor, dolor extremo, los muchachos y muchachas, desaparecidos, esposos sacrificados: la manu militari en operación impune. Cientos. Miles de viudas. Amaina el dolor. Pero nunca terminará. El resarcimiento. Un paliativo. Sin embargo, el programa a cargo sobrevive con menos de 50 por ciento del presupuesto, que tenía hace cinco años. No se conmovió, el bisoño Presidente del Congreso. Son viudas comunistas, pensaría. La vida es así y su madre, por causas naturales quedó en aquella condición. Eso sí socorrida, por los adláteres del finado. Obviamente. Con dineros públicos. No tuvo que recurrir, aquella solitaria mujer, a la Burocracia del IGSS, para requerir pensión por viudez.

Acá, no están en cuestión, capacidades y habilidades de la viuda del pretendido adelantado, o sus dones como alguna vez dijo. Lo que su viudez, dejó al descubierto, es la trama familiar atrás de los dineros municipales. Primos, sobrinos, cuñados, cuates y esquiroles, pequeño círculo beneficiario… de oscuras asignaciones. Movidas legales, ni modo, los criollos nunca violan la ley. La adecúan. Hasta Jimmy aprendió. Es claro: se trata de manejos amorales e ilegítimos; orquestados por los Irigoyen: estos, se precian de empresarios solventes, su “obra pública” es puro aporte social, es afán de servir y no de servirse. La patraña se desmoronó. Enriquecen con la cosa pública. Ahora, sin antifaz, ni pudor, hijos, nietos y adláteres, quieren ser, Presidentes, Diputados o lo que sea. Importante es, garantizar holgazanería y riqueza. De emprendedores. Nada. Esta situación, trae a nuestro pensamiento, aquello de indios huevones. Mientras se vive de su trabajo, creatividad y esfuerzo. Legiones de pobres construyeron las carreteras, cosechaban y cosechan, café, azúcar, palma aceitera. Mientras…los Irigoyen, evitan la fatiga en Europa o el Caribe. Cabe preguntarse. En la ingenuidad del beneficio de la duda: ¿quiénes son los huevones?

Sirva la publicitada gerencia de los Irigoyen y sus servicios al pueblo pobre, para llamar la atención sobre las miles de viudas, ahora venerables ancianas, mujeres con muchos dones y enorme entereza, verdaderas emprendedoras. Ellas se cargaron a tuto la responsabilidad de seis o más patojos y los sacaron adelante. Sangre, lágrimas y desvelo. Aplica para ellas la cita bíblica, expuesta por el Presidente del Congreso, al defender a su madre. El resarcimiento a las víctimas del Ejército, sigue pendiente y sin fondos. Quitémosle al presupuesto militar y dirijámoslo al sujeto prioritario: aquellas heroínas, que cobijaron a sus hijos de la persecución militar y aún con el esposo acribillado. Dieron lección de dignidad y justicia.