Miércoles 30 DE Septiembre DE 2020
Opinión

¡Increíble, pero cierto!

Fecha de publicación: 21-02-19
Por: editorial

Recientemente, el déspota venezolano, Nicolás Maduro, ha ordenado cerrar las fronteras marítima y aérea de Venezuela con las Antillas Holandesas, para evitar que la ayuda humanitaria que está coordinando el Presidente Interino de Venezuela, Juan Guaidó, reconocido por la comunidad democrática internacional como legítimo gobernante de dicho país, pueda ingresar desde Curazao a territorio venezolano. Asimismo, Maduro ha bloqueado el acceso del aprovisionamiento humanitario por vía terrestre desde Colombia.

Maduro ha negado insistentemente que en Venezuela exista una catástrofe humanitaria de proporciones inmensas y ha expresado, con jactancia: “Tenemos problemas, sí. Pero Venezuela no es un país con hambre, tiene grandes niveles de acceso a alimentos”. Asimismo, Maduro acusa a la comunidad democrática internacional de tratar de “presentar una crisis humanitaria que no existe para intervenir” en el país. “Es muy simple, si quieren ayudar a Venezuela, devuelvan los millones de dólares y recursos que nos pertenecen”, afirma el tirano chavista.

Miles de venezolanos aguardan la entrada de alimentos y medicinas, donde el 86 por ciento de los hogares sufre inseguridad alimentaria y el 76 por ciento de los hospitales está desabastecido, según la oenegé Salud para Venezuela. Además, la oposición asegura que unas 300 mil personas están en “riesgo de muerte”.

Incluso, Delcy Rodríguez, autoproclamada vicepresidenta del régimen de Maduro, llegó al extremo de asegurar que la ayuda humanitaria “viene contaminada y envenenada, es cancerígena, así lo han demostrado distintos estudios científicos”.

Contradictoriamente, Maduro ha aceptado que Rusia envíe suministros a Venezuela para sortear la crisis económica que vive Venezuela, lo que evidencia que Maduro miente sobre la situación económica de la sociedad venezolana. Además, queda establecido con esto que el régimen de Maduro solo quiere recibir ayuda de quien se le da la gana y siempre que no sea a través de Guaidó. ¡Hasta dónde llega la testarudez de este autócrata infame!

Sin duda, estamos siendo testigos del tremendo costo que están pagando los venezolanos por haber permitido que el golpista Hugo Chávez Frías se convirtiera en gobernante de Venezuela en 1999. Después de 20 años del experimento del “Socialismo del Siglo XXI” el país (otrora el más rico de América Latina) está devastado, desinstitucionalizado y saqueado por los arrogantes socialistas con vocación totalitaria. Sin duda, el Socialismo del Siglo XXI resultó ser una modalidad del “socialismo real”, que solo miseria y caos ha llevado a los pueblos que han caído bajo su férula.

Nadie quiere una intervención extranjera en Venezuela y todos quisiéramos que los propios venezolanos resolvieran sus problemas políticos, económicos y sociales. Sin embargo, también estamos conscientes de que una dictadura antidialogal, cruel, despiadada y sanguinaria como la de Maduro y sus secuaces no es un hueso fácil de roer.