Domingo 15 DE Septiembre DE 2019
Opinión

El Lazarillo de Tormes

Propuestas sencillas, fáciles de entender, aterrizadas e implementables, son fundamentales, y un reto para la elite intelectual real del país.

Fecha de publicación: 21-02-19
Por: Miguel Gutiérrez, FEDES

 

Estos días se anuncia un foro llamado IV Encuentro Ciudadano de la @fundacionLD. Polémica y crítica se generó en las redes al cuestionar la presencia de un expresidente mexicano, que algunos medios en México y EE. UU. han acotado la sospecha de que fue un aliado del Cartel de Sinaloa, en el tiempo que fungió como presidente. Cierto o no, en el juicio que se le realizó en Nueva York al conocido exlíder de ese cartel, hay algunas menciones en torno a los vínculos de ese expresidente con reconocido cartel. La polémica y la duda es de tal nivel que, a través de un medio de entretenimiento (Netflix), en la serie llamada “El Chapo”, surgen personajes ficticios que hacen alusión a esos periodos de antaño, donde se dibuja una clara alianza de varios presidentes “ficticios” (como Felipe Alarcón) que le dan apoyo político y logístico al célebre cartel.

No es la primera vez que esta fundación, en un loable esfuerzo por colocar en la discusión nacional propuestas “estratégicas de país”, invita a cuestionados personajes a “debatir” temas de ese nivel. Otro ejemplo lo fue el expresidente Flores de la hermana República de El Salvador (quien guardaba prisión por actos de corrupción), entre otros. Preocupa la incapacidad para encontrar referentes válidos para discutir temas de altura, habiendo tantos en América Latina y el mundo.

Por otro lado, la FundaciónLD, hace frecuente llamado a imitar el Pacto de la Moncloa de España. Este se refiere al proceso de transición española firmado el 25 de octubre de 1977. En ese entonces; en lo económico, el país ibérico se encontraba saliendo de la crisis petrolera, con alta inflación. Los acuerdos se limitaron, los alcances de los discursos sindicales reivindicativos, se estabilizó la macroeconomía reduciendo el déficit fiscal y de cuenta corriente, lo cual fundamental para la cuadratura macroeconómica; coronándola con una depreciación del tipo de cambio controlada, con el fin de hacer al país ibérico competitivo frente a las locomotoras económicas vecinas como
Alemania, Francia e Inglaterra.

En lo político se otorgó la libertad de prensa y la autonomía del Poder Judicial, así como la limitación a la secretividad en el Poder Legislativo; aprobándose el derecho de reunión, asociación política y libertad de expresión; así como la despenalización el adulterio.

Para muchos el Pacto de la Moncloa fue espontáneo; sin embargo, es importante destacar lo estratégico a nivel global que era España, en el contexto de la Guerra Fría. Después de salir de una férrea dictadura, era fundamental para EE. UU. que España no entrase en el círculo de influencia de la Unión Soviética; por ello, el gigante americano tuteló desde el principio hasta el final este pacto, invirtiendo de forma decisiva en el país; conduciendo así a España por la senda de la democracia, el crecimiento y el desarrollo económico y social. Para ello, un acuerdo político era un corolario perfecto, y las agencias de inteligencia y el Departamento de Estado procuraron la limitación del accionar de de los extremos políticos (derecha e izquierda), facilitando así acuerdos políticos entre los moderados. Después España jugó un rol importante en la OTAN desde su incorporación en 1982, como era previsible y deseable para los
americanos.

Queda al descubierto que: 1. las condiciones de España, previo al Pacto de la Moncloa, no se parece nada a la realidad guatemalteca, ni económica, ni social, ni políticamente, 2. El interés e intervención de EE. UU. fue la base del proceso, en un contexto de Guerra Fría.

Entonces, ¿cómo puede ser un referente para Guatemala? ¿Por qué la insistencia por tomar como base el Pacto de la Moncloa? Es más fácil encontrar similitudes con los países de Europa de la posguerra, cuando se implementó el Plan Marshall, que con la España de los setenta, saliendo de una dictadura prolongada, con desórdenes macroeconómicas y siendo pieza clave en el ajedrez de la Guerra Fría. Otro referente válido es América del Sur de los ochenta y noventa.

El país, necesita superar estos referentes personales e históricos, para encontrar puntos de encuentro y aliados estratégicos. Guatemala no es irrelevante en el contexto internacional, menos para los vecinos del norte. Propuestas sencillas, fáciles de entender, aterrizadas e implementables, son fundamentales, y un reto para la elite intelectual real del país. De lo contrario seguiremos en la dinámica, del primer amo ciego del protagonista de la conocida novela picaresca del medioevo español “La vida del Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades”, dándonos de frente con un palo una y otra vez.