Jueves 27 DE Junio DE 2019
Opinión

Enfoque: Sin independencia ¡no hay justicia!

El Ejecutivo y la clase política tratan de profundizar con sus tentáculos en el Organismo Judicial. Los jueces preocupados e inseguros.

Fecha de publicación: 20-02-19
Por: Gonzalo Marroquín Godoy

 

El sistema de justicia se ha visto manipulado y debilitado por los políticos desde hace años, al extremo que se ha construido un eficiente andamiaje de impunidad que ha costado debilitar, pues el mismo se alimenta de magistrados seleccionados por las famosas Comisiones de Postulación y luego elegidos por un Congreso que tiene por tarea llevar a las cortes a los abogados más afines o comprometidos.

Pero ahora se ha destapado un nombramiento de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que permite pensar que la poca independencia que hay en el Organismo Judicial (OJ) se ve reducida y, lo peor del caso, es que se pone en peligro hasta la seguridad de los propios jueces. Se trata del Director de Seguridad del OJ, Roberto Antonio Mota Bonilla –amigo cercano del presidente Jimmy Morales–, quien llega nada menos y nada más que del cargo de subsecretario de Inteligencia Estratégica (SIE) del Gobierno, lo que supone que pueda ser los ojos y oídos del Ejecutivo en el seno del sistema de justicia.

Varios jueces, principalmente los más independientes, han puesto –con razón– el grito en el cielo, para advertir los peligros que trae consigo un nombramiento de esta naturaleza por la sensibilidad de la información que esta persona puede tener, de manera permanente, sobre las acciones de los juzgadores. No es para menos, pues todo el personal de seguridad estará bajo las órdenes de este personaje que trae más inseguridad que seguridad para quienes se supone que deba proteger.

No tiene sentido que se haya retirado a una persona confiable que había trabajado con diferentes administraciones como Ángel Conte Cojulún, en quien todos confiaban. Este exdirector de la PNC ha demostrado siempre ser un verdadero profesional y sí era de la confianza de los jueces, principalmente aquellos que siguen los casos considerados de alto impacto. Cuando cualquier funcionario público o particular tiene seguridad ejecutiva –guardaespaldas–, busca personas de su confianza, pues se trata de alguien que se enterará absolutamente de todos sus movimientos, lo que puede ser utilizado para bien o para mal. Para bien, cuando no hay mala intención de por medio, pero para mal, cuando lo que se quiere es tener control sobre el protegido.

¿A quién le gustaría que su seguridad ¡y su vida! Dependiera de alguien que puede resultar más enemigo que amigo?

Mala acción ha tenido el presidente de la CSJ, Nester Vásquez, porque lo que ha hecho es –literalmente– entregar la seguridad de los jueces, a quienes debería proteger, en manos de la corriente de Jimmy Morales, que hasta el día de hoy se ha caracterizado por buscar que prevalezca el marco de impunidad que tanto ha contribuido para que la corrupción crezca de manera abrumadora.

El presidente Vásquez debe reconsiderar esta acción. Ya causó un daño muy grande a la credibilidad de su gestión, sobre todo, porque hay que recordar que el nombramiento llega después de sostener misteriosas reuniones con el presidente Morales y el presidente del Congreso, Álvaro Arzú Jr., dos típicos representantes de la vieja política, esa que no gusta que haya jueces independientes que puedan hacer prevalecer la ley sobre el poder político.

Si se ve en perspectiva, esta acción apunta a debilitar la independencia de los jueces –como ellos lo han denunciado–, y es algo que la sociedad en su conjunto debemos repudiar. Si se mantiene el nombramiento, y la actitud de controlar en vez de dar seguridad a los juzgadores, lo que estaremos viendo es otro retroceso en la lucha contra la impunidad.

Este mismo año veremos un nuevo proceso de elecciones de magistrados a la CSJ y las cortes de apelaciones. Ya se han puesto en movimiento los famosos operadores de los grupos políticos o de interés espurio, con el fin de llevar sus piezas a los cargos más importantes. Ojo, que el presidente Velásquez pudiera estar pagando anticipadamente el favor de que su nombre pase en la comisión de postuladores y el Congreso pueda confirmar su reelección. Así es como se han venido manejando las cosas durante los últimos años. Así es como se ha ido construyendo ese entramado de impunidad, así es como se puede ver que a muchos políticos se les protege a capa y espada en esas esferas –sobre todo con los antejuicios–, mientras que otros, los políticos limpios son acosados judicialmente y sus casos se tramitan a gran velocidad. Esperemos a ver si se trata de un error –que podría corregirse– o, si como parece, es una acción perversa pero muy bien meditada por el magistrado presidente, para intimidar a los responsables de impartir justicia.

Si no se garantiza la independencia de los jueces, no se puede garantizar la justicia y quien resulta ganando es la impunidad…