Jueves 20 DE Junio DE 2019
Opinión

“El tiempo perdido hasta los santos lo lloran”

Ojalá que los plazos inapelables no se conviertan en un desestabilizador del proceso electoral.

Fecha de publicación: 20-02-19
Por: Rodolfo Neutze

 

Al momento de escribir esta columna quedan aproximadamente 25 días para que se cierre el proceso de inscripción para la #Eleccion2019. Para muchos suena a eternidad, para otros como un plazo peligrosamente insuficiente. La mayoría de los partidos políticos ya establecidos saben que los procesos en el TSE no son inmediatos y que los plazos legales suelen atrasarse siempre. La causa no necesariamente sea mala intención si no que en muchos casos es culpa de la descentralización política real que se necesita para formar y mantener un partido político vigente. Lograr que más de 60 asambleas municipales salgan perfectas, en tiempo y que las delegaciones envíen la información a la central es un arte que muchos han aprendido a fuerza de golpes y fracasos. Tal vez el caso más conocido, aunque seguramente no el único, fue el partido VIVA en las elecciones del 2007.

En estos días se ha escrito y especulado muchísimo sobre si el tiempo les alcanzará a varios candidatos que buscan sumarse a los ya postulados y nominados. Es terrible pensar que la procrastinación, la dejadez, la arrogancia o la picardía, sean razones por las que algunos puedan no lograr llegar a la papeleta. Y el problema no es tan serio para aquellos que tienen el tiempo en contra, como para el sistema democrático nacional que lo que menos necesita es estrés y cargas innecesarias. Los cambios a la LEPP han ocasionado una incertidumbre terrible que tiene a todos los actores, candidatos y electores, con los pelos de punta.

Hoy podemos asumir que serán varios los candidatos que no podrán inscribirse simplemente porque sus plazos se vencieron y que con toda razón alegarán que no fue culpa de “ellos” si no del sistema electoral. Esto hará que muchas personas vean manos obscuras sobre el proceso electoral ya de por sí desprestigiado. Guatemala como país no gana nada con poner en duda nuestra forma de alternar el poder democrático. La LEPP actual aun con sus modificaciones, funciona, solo hay que saber cumplirla. Si alguien quiere correr, no digamos ganar la Maratón de Boston, existe un proceso específico que manda a prepararse con más de dos años de anticipación sin garantía de poder lograrlo. Por eso es tan famosa, porque nadie puede solo subirse al avión e ir a correrla. Exactamente igual es nuestro proceso electoral. NO es perfecto, pero sí es bastante claro. La democracia funciona cuando la mayoría puede participar y la misma mayoría elige a su preferido. Yo en lo personal considero que todos los guatemaltecos tenemos el derecho a participar y buscar ser electos. Algún día copiaremos el modelo de algunos estados norteamericanos donde si no me gustan los nombres de la papeleta puedo escribir el de mi candidato. Pero mientras ese día llega, todo aquel que quiera ser electo debe regirse por la ley actual, no solo cumplirla, sino defenderla. Ya electo puede mejorarla, pero respetarla para llegar. Espero de todo corazón que todos los candidatos que están contra el tiempo puedan ser inscritos y que compitan por la voluntad popular. Pero a los que no les dé tiempo que no pretendan achacarle la culpa únicamente al sistema sino que sepan aceptar que talvez dejaron las cosas muy al filo de la fatalidad. Cuando hablamos del futuro del país no se vale tener una actitud de que si no me dejan jugar en la chamusca pues me llevo la pelota y que no juegue nadie. Lo que necesitamos es promover la participación, el empadronamiento y el voto, y eso no se logra echándole lodo al proceso.