Jueves 20 DE Junio DE 2019
Opinión

Ángel Sánchez Viesca rememora a 48 años el asesinato de Adolfo Mijangos López (IV Parte)

Desde su curul, en apenas seis meses, manifestó su desacuerdo con la Constitución contrainsurgente que los militares se habían autorrecetado.

Fecha de publicación: 19-02-19
Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera

 

Continúa Ángel, con su crónica: “Un colega capturado con Fito ese mismo día confirmaría que luego de ser apresados fueron trasladados por tierra a El Salvador. Habían pedido ir a México y por ello, desde esa ciudad, tomaron un avión que hizo una escala preocupante en la ciudad de Guatemala, y luego los condujo hasta la Ciudad de México contando con el resguardo político del gobierno mexicano. Seguramente Fito contó con esta reciente experiencia al valorar la amenaza de muerte que había recibido –consideró un compañero. Cuando lo desterraron a México valoraron su trayectoria hasta el momento –dije–. Fito comenzaba a ser un referente político y social. Conocían de su oposición al referendo que finalmente legitimó a Castillo Armas y a la Constitución liberacionista que luego fuera aprobada. Sin duda, también tuvieron presente su posición política que, frente a la vía de las armas, privilegiaba la solución pacífica como estrategia para solucionar los problemas del país. Pero a finales de 1970, el gobierno analizó otros elementos presentes en la coyuntura. Efectivamente –dije al compañero con el cual reflexionaba sobre el asesinato de Fito–. Desde su curul, en apenas seis meses, manifestó su desacuerdo con la Constitución contrainsurgente que los militares se habían autorrecetado. Expresó su oposición a las reformas propuestas por el Ejecutivo a la Ley del Orden Público y al Código Penal, y se colocó en contra de la concesión onerosa otorgada a la Empresa de Exploraciones y Explotaciones Mineras de Izabal, S.A. (EXMIBAL), lo cual a juicio de muchos fue su sentencia de muerte. Fito se enteró de la ejecución de Julio Camey Herrera, el profesional con quien integraban la comisión universitaria que evaluó la concesión que el gobierno pretendía otorgar a la empresa canadiense para la explotación de níquel en Izabal. El asesinato de Camey Herrera era un indicio de que estaban aplicando la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada por los gringos.

Esta estrategia establece claramente que: “Si no estás conmigo, eres mi enemigo”. Fito supo que Alfonso Bauer Paiz sufrió un doble atentado. –Se enteró que el Licenciado Rafael Piedra Santa, otro integrante de la comisión universitaria, también sufrió otro atentado. –No se enteró que el terremoto de 1976 desnudaría la verdadera naturaleza del sistema que ya había denunciado. –No se enteraría que el abogado de los sindicalistas, Mario López Larrave sería asesinado en el mes de junio de 1977. –No supo que, a finales de esa década, los cuerpos de seguridad del gobierno atentaron contra la vida y ejecutaron a dirigentes sindicales y a los asesores laborales del sindicato de la Empresa Coca Cola y de la Central Nacional de Trabajadores. –Tampoco supo que Oliverio Castañeda de León cayó abatido al terminar la marcha del 20 de octubre, siete años más tarde de su asesinato. –No se enteró de la masacre de Panzós. –Tampoco que el padre Hermógenes López Coarchita cayó abatido por las balas. –Fito tampoco pudo enterarse que el veintidós de marzo de 1979, caería asesinado Manuel Colom Argueta, ni que el coronel David Cancinos, el mismo oficial encargado de capturarlo y desterrarlo junto a muchos de sus compañeros varios años antes, sería el oficial que organizó la persecución de Meme hasta que verificó su asesinato en uno de los círculos que había planificado para que nunca pudiera salir vivo. –Oficiales del Ejército ya habían dicho que Manuel Colom Argueta debió haber sido asesinado mucho tiempo antes. Al igual que todos, él fue señalado de ser “la cabeza clandestina intelectual de la izquierda radical, en ese entonces comprometida con la guerra de guerrillas urbana”.

Continuará…



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