Jueves 21 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Ángel Sánchez Viesca rememora a 48 años el asesinato de Adolfo Mijangos López (III parte)

El gobierno militar liderado por el coronel Peralta Azurdia capturó a ‘Fito’ junto a otros de sus compañeros de la Unidad Revolucionaria Democrática (URD) y fueron enviados al exilio.

Fecha de publicación: 16-02-19
Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera

 

Ángel rememora que: “En la reunión familiar organizada para celebrar las fiestas de fin de año celebrada en El Zapote, Fito reveló a sus amigos que nunca supo si el diputado receloso entendió lo que había explicado. Lo traté como un ignorante y el diputado del MLN, todavía sonriendo, se jactaba de que más bien, él me había puesto en un aprieto –dijo Fito al revelar que el Presidente del Congreso mandó a borrar del acta la mayor parte de todo lo que ese día había ocurrido. En la reunión familiar organizada para celebrar las fiestas de fin de año en su casa de El Zapote, Fito, después de carcajearse de lo que había ocurrido en el Congreso, contó, frunciendo el ceño, que en su oficina había recibido una extraña tarjeta de Navidad–. “Esta es tu última Navidad, hijo de puta” –dijo Fito que decía la tarjeta adornada con pascuas rojas al abrirla–. ¡Esta es una sentencia de muerte! –expresó su prima hermana alarmada–. ¿Es cierto?, ¿Qué harás? –Es cierto –contestó Fito–, pero no creo que se atrevan a matarme, dada mi condición física.

Mi hermana, que en ese momento era la secretaria de Fito, también confirmó la recepción de esa postal: La tarjeta llegó al Edificio Horizontal, la dejaron bajo la puerta, cuando preguntamos, nadie supo quién la entregó –dijo enjugándose las lágrimas–. ¿Es posible que Fito nunca llegó a percatarse de que las reglas instauradas por el mismo régimen contrainsurgente estaban cambiando? –No lo sé. Probablemente a todos costó entender la magnitud y complejidad de lo que estaba sucediendo –respondió mi compañero. Desde el derrocamiento de Árbenz, la cúpula oligárquico-militar contaba con una Constitución y un marco legal congruente con sus intereses –dije–. Como ejemplo, la Ley de defensa de las instituciones democráticas en donde se declaraba ilegal a todo aquello que oliera a comunismo. Pero, por si ello fuera poco, después del golpe de Estado organizado contra Ydígoras Fuentes, y antes de entregar el poder, los militares mandaron a aprobar una nueva Constitución sui géneris, y, en el mismo acto, los constituyentes aprobaron la ley del Orden Público que parecía como un anillo al dedo en función de la implementación de las políticas contrainsurgentes. Por cierto, aunque extrañe a algún incauto, con solo algunos de sus artículos derogados, esta ley todavía está vigente.

El gobierno militar liderado por el coronel Peralta Azurdia capturó a Fito junto a otros de sus compañeros de la Unidad Revolucionaria Democrática (URD) y fueron enviados al exilio. Al igual que me pasaría unos años más tarde cuando lo asesinaron, me di cuenta de la captura de Fito por parte de agentes de la Policía Judicial, ya que frecuentemente pasaba por ese lugar para visitar a su madre. Los judiciales bajaron a Fito a la fuerza desde su oficina profesional, lo metieron en un carro sin placas el cual se hacía acompañar por una camioneta roja llena de orejas y policías montados en una moto. Corrí un largo trecho y finalmente vi que lo introdujeron en la sede de la Policía Judicial ubicada en la catorce calle entre la sexta y la séptima avenidas de la zona uno. Quién iba a decir que años después conocería la sede de la Policía Judicial cuando ahí estuve preso por más de doce horas al ser capturado junto con otros dos compañeros universitarios al salir de una asamblea de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU). Era un ambiente aterrador. Los agentes te meten a propósito en medio de delincuentes de todo tipo en unas carceletas construidas dentro de los grandes cuartos. Con los compañeros íbamos al baño constantemente con la esperanza de encontrar a alguien conocido. Hicimos turnos para estar vigilantes. Unos periódicos que ese día sirvieron de almohada”. Continuará…