Martes 25 DE Junio DE 2019
Opinión

El chavismo contra la ayuda humanitaria

Fecha de publicación: 15-02-19
Por: editorial

Aunque parezca absurdo, el régimen chavista de Nicolás Maduro, abanderado del Socialismo del Siglo XXI, de cara a la ayuda humanitaria internacional que se ha volcado para asistir al grueso de la población venezolana, que se encuentra en condiciones extremadamente precarias en materia de nutrición, salud y calidad de vida en general, que incluye toneladas de medicinas y alimentos, entre otros suministros, se ha venido oponiendo al ingreso de estos aprovisionamientos urgentes bajo el argumento de que Venezuela no necesita de dicha asistencia humanitaria, aunque todo el mundo sabe, a estas alturas, de la catástrofe humanitaria en la que la dictadura chavista (1999-2019) ha sumido a los venezolanos.

La hiperinflación, la destrucción de la infraestructura productiva, la caída sistemática del PIB, el saqueo de las arcas nacionales, la violación de los derechos humanos, la colectivización forzosa de la sociedad venezolana que ha redundado en opresión, la represión de la oposición y la disidencia, entre otras cosas, no solo se ha tornado insoportable para los venezolanos, sino que ha causado la indignación y el repudio de la comunidad internacional.

La ayuda humanitaria permanece estancada en la frontera entre Colombia y Venezuela desde hace varios días, y el régimen de Maduro, afianzado en las fuerzas armadas y la policía política, mantiene el bloqueo de la misma. Las últimas decisiones desafortunadas del régimen de Maduro para impedir el abastecimiento internacional fue el envío de 40 presos al puente fronterizo de Tienditas para servir como obstáculo humano, y el colmo fue la declaración insólita de la vicepresidenta de la dictadura chavista, Delcy Rodríguez, en el sentido de que la asistencia humanitaria está “contaminada y envenenada; es cancerígena”. Asimismo, Rodríguez dijo que el apoyo de la comunidad internacional para Venezuela era un “show barato” y una “farsa de la derecha extremista”.

Como es del conocimiento público, el dictador Maduro, apuntalado por el gobierno cubano, se opone, a sangre y fuego, a que Juan Guaidó, Presidente Interino de Venezuela desde el 23 de enero de este año, reconocido por la gran mayoría de democracias del mundo, asuma plenamente el gobierno del país.

El choque de la oposición y el régimen de Maduro es indetenible. De hecho, la oposición anunció el martes pasado la organización de manifestaciones multitudinarias para que, finalmente, los suministros ingresen a Venezuela el próximo sábado 23 de febrero.

En fin, la situación de la dictadura de Maduro es insostenible. Está cercada financieramente y su obstinación solamente llevará a que las condiciones de vida de los venezolanos se deterioren aún más y que no exista perdón posible para los usurpadores del poder político. Se pone de manifiesto, una vez más, que, contrario a lo que ocurre con las democracias (que siempre se regeneran y oxigenan), las dictaduras envejecen hasta la senectud y caen cual frutos podridos.