Lunes 22 DE Julio DE 2019
Opinión

La cantina Culo

Vaya sorpresa la que me lleve al ver que en un tuit una palabra que a los niños malcriados les provoca risa a un buen numero de adultos guatemaltecos les provocó repudio, hasta asco.

Fecha de publicación: 11-02-19
Por: Harris Whitbeck

 

Pensándolo bien, no debió haberme sorprendido. Después de todo vivimos en una sociedad cada vez más polarizada en donde la capacidad de pensamiento crítico, de análisis independiente, de ponderación serena de los temas que están sobre el tapete de debate se desvanece con cada esfuerzo de los extremistas de ambos lados del espectro político.

Sí, la palabra culo puede ser considerada soez. Pero lo que sorprende en Guatemala es la reacción a su publicación. Sinceramente creí que la gente reaccionaría mas a lo burdo y peligroso que implica la publicación de una lista de gente tildada de “izquierda” en una sociedad supuestamente abierta y democrática donde el cruce de ideas distintas debería construir en vez de destruir.

Los temas que realmente deberían ofender tienen que ver con la suerte de millones de compatriotas. De millones de niños (el 47 por ciento de la población infantil) que nunca desarrollarán capacidades cognitivas básicas porque en los primeros cien días desde su gestación no tuvieron acceso a los nutrientes necesarios para el desarrollo. De decenas de miles de pacientes de hospitales públicos que no tienen acceso a medicamentos porque la corrupción e ineptitud en las instituciones del Estado no le permiten responder a esas necesidades. De los cientos de miles de guatemaltecos que se han visto obligados a emigrar porque en Guatemala no encuentran oportunidades de trabajo digno o porque la violencia y las extorsiones de las pandillas hacen inalcanzable el sueño de vivir en paz.

¿Se quieren sentir ofendidos? Volteen a ver la realidad que nos rodea. La inseguridad. El bajo nivel de empleo formal. La falta de certeza jurídica. La arrogancia de los gobernantes que deciden sobreponer su propia visión del Estado de Derecho ante las leyes que nos rigen bajo la Constitución.

Voto porque en estas semanas pre-electorales se logre un debate de altura sobre lo que nos rodea y sobre lo que tenemos qué hacer para cambiar las cosas. Las soluciones se deben encontrar partiendo de diferentes puntos de vista. Nadie es dueño de la verdad absoluta y ninguna ideología ofrece todas las respuestas a la problemática que enfrentamos. El buscar construir una sociedad justa, transparente, donde el campo de juego es plano para todos y donde la corrupción no impide el desarrollo no debe partir de ideologías. En mi caso, busco esa equidad porque además de periodista soy pequeño empresario, socio mayoritario en una empresa de alimentos y bebidas que ha creado 140 empleos directos y que apoya a cientos de empleos indirectos en todo el país. Además, estoy desarrollando un experimento que busca crear empleos y microempresas basados en el turismo cultural y sostenible en la cuenca del lago de Atitlán. Busco poner de mi parte para lograr lo que asumo quiere la gran mayoría en este país –oportunidades de desarrollo humano y económico para todos.

Yo voto porque los ciudadanos realmente comprometidos con forjar un mejor futuro acudan a sus capacidades de pensamiento crítico y no se dejen manipular por tantos autodenominados oráculos de la verdad que la manipulan para impulsar sus propios intereses.

Y prometo intentar no decir más palabrotas.