Lunes 24 DE Junio DE 2019
Opinión

Vienen como hormigas arreadoras

Hormigas arreadoras que por cientos aparecen, arrasan con lo que encuentran a su paso y desaparecen, hasta la próxima estación.

Fecha de publicación: 01-02-19
Por: Silvia Tejeda

 

Asusta a cualquier ciudadano que no está inscrito en algún partido político, la forma en que van apareciendo las múltiples candidaturas que aspiran a desempeñar un cargo público, a partir del 2020. Apenas se reconoce, en la vida pública, a algunos de los candidatos porque han tenido una trayectoria de participación, de alguna manera significativa, pero la mayoría, no representan más que el resultado de que, en Guatemala, algunos partidos ni consideran importante defender e identificarse con una ideología, con principios establecidos, para proponer un programa de gobierno desde su manera de entender el desarrollo.

Sorprende cómo dentro de las candidaturas también están apareciendo nuevos personajes que habrán acumulado méritos dentro de los círculos en que se mueven pero que, para la gran mayoría, son unos auténticos desconocidos. Quienes los convencieron más los identificaron como fuentes interminables de financiamiento directo, ni siquiera consideraron necesario hacerles saber las características mínimas, obligadas, que debieran identificarlos, públicamente, como aspirantes a la presidencia de un país. Es evidente.

La estrategia que ha funcionado desde los cuatro gobiernos anteriores, –incluyendo al presente–, ha sido insuflarles a las juntas directivas de los partidos unos millones anticipadamente con el patrimonio de candidatos, de quienes se tiene la certeza que no ganarán, ni por un milagro, la presidencia de la República, pero que se embelesan con un sueño de poder, y allá van los caudales, sin remilgos.

Un panorama fantasmagórico se nos presentará cuando los 27 binomios aparezcan en la contienda. La prueba más clara de que, en nuestra democracia tropical, con poquísimas excepciones, las ideologías no se identifican más, ya no se acostumbran, porque, los años en que los votantes reconocían en sus candidatos sus ideales políticos y los defendían hasta el enfrentamiento físico, fueron ya borradas del contexto eleccionario. Así es que candidatos habrá para grupos y grupitos que los más viejos y zafios ya saben que ese florilegio de ofertas presidenciales, única y exclusivamente servirá para beneficiar las candidaturas de los más expertos y más organizados.

Según lo ha informado el Tribunal Supremo Electoral elegiremos 3 mil 968 funcionarios, de los cuales 340 serán alcaldes, 160 serán diputados y 20 pasivas joyas de la impunidad que nosotros mismos elegiremos para el Parlacen. Personajes a quienes algunos partidos políticos tendrán muy bien cobijados el solapamiento y el engaño.

Será, precisamente, en esos cargos donde los que tienen prohibiciones, los señalados de corruptos, los viejos lobos que resguardan nuestro naufragio, estarán agazapados para aprovecharse de la algarabía final y volvernos a sorprender y a utilizarnos con que por los colorcitos volvamos a elegir a los mismos que hoy se burlan y se vuelven a burlar de quienes los elegimos.

Es el momento de exigirle al TSE que actúe con el debido respeto también con los 7 millones de votantes publicando los listados de candidatos a alcaldes y diputados oficialmente autorizados ya que aun así, no faltará algún delincuente, de cuello muy alto, que se les cuele.

El ciudadano que con su voto busque opciones diferentes a lo que ha elegido durante los últimos 20 años, necesita de todo el respaldo de ese Tribunal, que no debe contribuir, por omisión, a mantener en el poder las mismas redes de corruptos y criminales que solo van cambiando de cargo o de puesto gubernamental para seguirse garantizando el saqueo de nuestro país. A muchos candidatos se les ve venir, de nuevo, como hormigas arreadoras que por cientos aparecen, arrasan con lo que encuentran a su paso y desaparecen, hasta la próxima estación. Uy, ¡Qué tragedia sería! Volver a votar por quienes nos llevaron a tanta decadencia.