Miércoles 23 DE Octubre DE 2019
Opinión

La muerte del planeta Tierra

¿Estamos preparados para vivirla en carne propia?

Fecha de publicación: 01-02-19
Por: Carol Zardetto

Ciertamente estamos en una era de apasionadas disputas ideológicas. Todo aspecto de la vida parece cuadricularse alrededor de “izquierda” o “derecha”. Y, como todos los pensamientos consolidados, la gente se aferra a supuestos valores y principios, como si estuvieran hechos de roca y se enceguecen. Más allá de esta ceguera dogmática flota encima de la humanidad una amenaza muy real y que debería unirnos en un propósito común.

Por estos días, un frío glacial y cortante se apodera de gran parte del territorio de Estados Unidos y Canadá. Temperaturas de hasta sesenta grados bajo cero, capaces de congelar cañerías, motores, ríos, lagos. Un frío donde no es posible respirar y que suspende las actividades más fundamentales. Dicen que en Chicago han tenido que poner en llamas los rieles del ferrocarril para que no se distorsionen al congelarse. La gente lanza agua hirviendo al aire y se transforma en nieve. Muchas actividades se han paralizado: escuelas, restaurantes, oficinas. La gente se ha encerrado en su casa. Los sistemas de energía empiezan a colapsar: han debido llamar a los usuarios con urgencia para pedirles que bajen la calefacción, de lo contrario el sistema no lo aguantará. Más de 2 mil vuelos se han cancelado.

¿Qué provoca este perturbador fenómeno? El calentamiento global. Efectivamente, la desintegración del hielo en el Ártico debido al calentamiento, empuja los vientos polares hacia el sur, provocando el caos.

Al mismo tiempo, Australia hierve. Con temperaturas que han llegado hasta los 50 grados celsius, el asfalto se derrite en las carreteras. Las brutales olas de calor han afectado los sistemas, dejando a miles sin energía eléctrica. Los incendios forestales afectan Tasmania. Los agricultores muestran a las cámaras, angustiados, frutas cocinadas por dentro, debido al intenso calor. Ni qué hablar del efecto devastador sobre los animales.

¿A qué nos estamos enfrentando? Quizá nadie lo sabe. Ningún humano ha experimentado la muerte de un planeta en carne propia, quizá sea nuestra generación a quien le tocará. En todo caso, parece no importar mucho. Cuando uno le habla a la gente del cambio climático, de la contaminación de las aguas, del desastre que nos estamos recetando, miran aburridas para otro lado o interrumpen la conversación para cambiar de tema. En cambio, se aferran a emperradas discusiones por temas que, al final de cuentas, resultarán irrelevantes.

Los pueblos mayas en Guatemala, tienen dos cuentas del calendario: la cuenta larga que se mide por miles de años y la cuenta corta que sirve para ordenar la cotidianeidad. Los temas que tanto nos incendian corresponden a la cuenta corta. La sobrevivencia del planeta se trata de la cuenta larga. Si tenemos hijos, nietos, es hora de poner atención a la cuenta larga. O bien, les heredaremos la muerte.