Jueves 19 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Venezuela, por fin hay opción de cambio

Es momento de rescatar al país, por encima de juzgar a sus victimarios, aun cuando lo hecho es indefendible.

Fecha de publicación: 28-01-19
Por: Richard Aitkenhead Castillo

 

Esta semana el centro noticioso de América está en Venezuela, donde por fin se vislumbra una posibilidad de cambio de rumbo. Es fundamental solidarizarse con el pueblo venezolano, con aquellos que aún viven en su país y los millones que han debido abandonarlo por los abusos de los gobiernos de Chávez y Maduro. Ojalá se pueda evitar una confrontación militar de graves consecuencias en vidas humanas y destrucción. Es básico no ceder, no dar tregua y mantener a toda costa el apoyo al presidente interino, Juan Guaidó, que significa la opción de detener la debacle ilegal que lidera Maduro con la intromisión creciente de Cuba, que tiene infiltrado el aparato de seguridad venezolano, al igual que los acuerdos permisivos con grupos terroristas y del crimen organizado que utilizan Venezuela para sus propósitos oscuros. Se dice que también hay militares iraníes y llegando refuerzos desde Rusia.

La tarea no es fácil ni sencilla. Requiere del apoyo de la oficialidad del Ejército de Venezuela, que este no ceda a las presiones de una cúpula comprometida con los actos de corrupción y de abuso de poder de Maduro. Es fundamental que el pueblo venezolano siga manifestando en las calles. Se necesita, también, de la determinación de los Gobiernos de Estados Unidos, Colombia y Brasil, así como de los países que se han atrevido a manifestarse en contra de la dictadura de Maduro. No se puede retroceder. Es un ahora o nunca. No por criterios ideológicos, por responsabilidad humanitaria. Se trata de ser congruentes con la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Es triste y penoso escuchar excusas de los que son tibios ante los abusos de la izquierda pero rígidos totales con cualquier acción que sea de derechas.

Las redes sociales promueven naturalmente el blanco o negro extremo. Esto significa que en nombre de la democracia se han tolerado los abusos del gobierno de Maduro, se buscó legitimar su constante manipulación de procesos electorales y la represión a sus opositores políticos. Ahora, por fin, se vislumbra una posible salida y el peligro radica en radicales que buscarán pedir se le capture y haga responsable de todos los delitos cometidos. Una decisión, en teoría correcta, que en la política real encaminaría a un enfrentamiento con aún mayores costos sociales. Es más inteligente buscar una salida a Maduro, como la que pudo darse a Chávez años atrás y enviarlo a Cuba. No pretender lo óptimo a costa de ocasionar la muerte de millares de personas y la destrucción aún mayor de Venezuela. Es momento de rescatar al país, por encima de juzgar a sus victimarios, aun cuando lo hecho es indefendible. En política se deben entender los espacios de lo posible y aprovecharlos, no pretender lo imposible y quejarse del fracaso. El bienintencionado pero iluso termina siendo cómplice de los verdugos. Es momento de rescatar a Venezuela y restaurar la democracia. Y de paso, aprender del peligroso tránsito al que se encamina Guatemala. Un país sin ley, es un país sujeto a sus dinosaurios.