Viernes 23 DE Agosto DE 2019
Opinión

Derroche de tanta fuerza ¿para qué?

Nadie nos predijo, y los votantes caímos de ingenuos, cuando elegimos al señor Jimmy Morales como Presidente.

Fecha de publicación: 18-01-19
Por: Silvia Tejeda

 

Sorprenden, pero no amedrentan, cuando para proteger los movimientos de unos 250 funcionarios las autoridades sacan a 7 mil policías y otras decenas de emboinados, con armas de muy alto calibre, el día que el gobernante expuso el resumen de lo que considera, las mejoras obras de los pasados tres años. ¿Para qué tanto derroche de fuerza ante un pueblo que todavía cree que vive dentro de un régimen democrático, en el que puede expresarse con libertad, y no está sometido a un gobierno autoritario y abusivo? ¿Cuál es el mensaje que quieren exhibir si ellos no son fascistoides, ni nosotros un pueblo violento y contestatario?

A quienes se están dando esas ínfulas, de muy poderosos porque manejan la fuerza de las armas, para hacer renacer el temor, el miedo y los calofríos del terror en los habitantes, habría que recordarles que, si el militarismo los embelesa, los militares de otras décadas, no amenazaban, actuaban determinados e impunemente sin los desfiles exhibicionistas de su poder. Se circunscribían a quedarse en sus cuarteles, y sacaban sus armas a la calle cuando las usaban realmente, o cuando de festejar el 30 de junio se trataba.

Y lo más importante es recordarles, a quienes toman esas decisiones, que los mandatarios de turno y aun en los regímenes militaristas, durante el enfrentamiento armado, iban y venían por todo el territorio seguidos por unos 15 guardaespaldas, dos o tres vehículos y nadie más. No hacían derroche de su neurosis armamentista.

Entonces, ante esas extralimitaciones, también se podría pensar que, esas escenas amenazantes contra quienes hacen valer su derecho de locomoción y de expresión, se montan, exageradamente, para hacerle creer al presidente Morales que ya es el caudillo de sus huestes cavernarias, y debe ser resguardado y protegido de amenazas locales y extranjeras que persiguen llevárselo en vilo. De otra manera, no se entiende, por qué esos miles de policías que son ordenados para cuidar la seguridad de diputados, ministros y familiares, en lugar de resguardar la seguridad de los ciudadanos, aquí, no se quiere entender, como sucede en cualquier país donde los que ejercen el poder respetan que, los cuerpos policíacos son para cuidar la seguridad de la población.

La pérdida de más de 200 mil vidas, después de 22 años de haber firmado los soslayados Acuerdos de Paz, debieron ser suficiente motivo para percibir que el derramamiento de tanta sangre, a la larga, fue inútil, porque los cimientos del abandono, de la desigualdad y la injusticia no cambiaron.

Un equipo de gobierno más identificado con los actuales y ya cotidianos crímenes que se cometen contra decenas de ciudadanos, en el transporte público, sabría que asignando por tres días, 7 mil policías en 7 mil camionetas cuántos crímenes impunes y cuántas vidas se salvarían, pero tomar esas positivas medidas no está por hoy calendarizado en el trabajo de la PNC.

Nadie nos predijo, y los votantes caímos de ingenuos, cuando elegimos al señor Jimmy Morales como presidente, hace tres años. Traía su carta bajo la manga, y caímos en la trampa. Quienes no lo conocíamos solamente lo intuimos como un político novato, pero nos resultó alguien que sirve para servir a quienes se sirven de la fuerza exagerada para demostrar que representan un gobierno democrático. ¡Ja! ¿A qué responde ese plan? Pronto los veremos.