Domingo 21 DE Julio DE 2019
Opinión

La impaciencia nacional

“Desde la Independencia solo nos hemos enfrentado entre nosotros mismos”.

Fecha de publicación: 17-01-19
Por: Méndez Vides

 

Hemos perdido la paciencia y la humildad. El mundo moderno nos arrastra con la inmediatez, todo lo queremos ya porque el mañana no existe, y nos sentimos empoderados, creemos que el mundo está mal porque no se nos escucha, y unos pocos se autonombran representantes o defensores de los demás. Pues no. El tiempo sigue su curso imperturbable, y la realidad individual está sujeta al concurso de otras realidades.

En los últimos días, Guatemala ha sufrido el entorpecimiento de la vida cotidiana por acción de múltiples pequeños grupos organizados de estudiantes, obreros, sindicalistas, empresarios tradicionales o disidentes, deportistas, y hasta de artistas (que en lo particular buscan hacer algo diferente, pero en las mantas de protesta pertenecen a un colectivo cerrado) impacientes, dispuestos a interrumpir la vida de aquellos a quienes dicen representar, aunque son víctimas y están ausentes en sus manifestaciones, para pedir con urgencia que se rompa con el principio democrático, reclamando la expulsión del actual mandatario, que ya está a punto de completar su periodo. ¿Qué se logra con ese derroche de energía, gasto, molestias, si después de todo en cinco meses, exactamente, quizá ya tengamos elegido sucesor? ¿No sería mejor concentrarnos en las elecciones y en el porvenir? Elegiremos si hay consenso y nuevamente vendrá el desorden, porque los guatemaltecos organizados se integran para estar en contra de alguien, pero se separan al momento de las soluciones.

En la edad antigua, las grandes batallas se lograban con perseverancia y paciencia. Troya cayó después de una década de asedio. La segunda caída de Babilonia tuvo a las tropas de Darío alrededor de la ciudad por más de 22 meses. El tiempo se medía de otra manera, con paciencia.

El otro factor de descontento es la salida abrupta de la CICIG, antes del 3 de septiembre planificado. Aquí la demanda es opuesta, se exige cumplimiento hasta la fecha acordada, prolongar por unos meses la relación tormentosa, atrasando el divorcio y obligando a la pareja a seguir juntos por formalismo, ocho meses más de jaleos, lanzamiento de platos en la cara, insultos y ataques personales.

Los inconformes se suben a tarimas y lanzan insultos e improperios, y se extrañan de por qué la gente común no acude con ellos a la plaza, justificando miedo o pasividad. Pero la explicación racional es muy sencilla, porque la gente aplica el sentido común, no van porque no desean perder su tiempo apoyando una lucha estéril en contra del tiempo, porque lo que debe terminar, termina. Y porque el guatemalteco es en esencia pacífico, y desde la Independencia los enfrentamientos han sido internos, porque no aprendemos a ponernos de acuerdo.