Sábado 23 DE Febrero DE 2019
Opinión

El problema de la pobreza, es haber tratado a la pobreza como problema

¿Qué se necesita para que las empresas puedan incursionar en la base de la pirámide?

— Juan José Micheo Fuentes
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En América Latina encontramos casos exitosos de empresas que han dirigido su mirada a la población más pobre, llamada también la base de la pirámide, término que denomina a gente que vive con menos de diez dólares diarios, unas 4 mil 500 millones de personas alrededor del mundo. Lo que se busca es satisfacer las necesidades de esa población ofreciendo bienes y servicios a precios y en condiciones asequibles. Muchos empresarios han introducido nuevas formas y conceptos para la base de la pirámide, con el fin de apoyar sus actividades de comercio, educación y de servicios.

Los empresarios latinoamericanos han estado incursionando en los mercados masivos con distinto tipo de soluciones. Un caso paradigmático han sido las tarjetas pre-pago que permitieron incorporar al servicio de telefonía celular a millones de personas de bajos ingresos, bancos y distribuidoras de productos del hogar que proveen micro-créditos, farmacias de barrio que ofrecen medicamentos genéricos a bajo costo y consultas a los menos afortunados. Así como, seguros agrícolas que protegen a pequeños productores de los cambios climáticos.

Otros ejemplos de negocios de alto volumen y bajo margen son las constructoras de vivienda popular que mediante novedosos sistemas de financiamiento público-privado han hecho que miles de personas de ingresos modestos sean propietarios. Grandes cadenas de supermercados crearon formatos de despensas familiares para esos segmentos. Y, en los últimos tiempos se comercializan micro-seguros para dar protección a familias que nunca soñaron contar con un seguro de vida, gastos médicos, fondos de pensiones o servicios funerarios a precio módico.

¿Qué se necesita para que las empresas puedan incursionar en la base de la pirámide? Innovación, tecnología y creatividad. Mucha creatividad para acercar al sistema financiero (tanto los servicios de crédito como de ahorro e inversión) a la venta de los bienes y servicios. Ingenio para hacer accesibles los avances tecnológicos para eficientar procesos y optimizar costos. Y, adaptar productos a los hábitos de compra y consumo de los mercados populares.

El problema de la pobreza es haber tratado a la pobreza como problema. Un molino de maíz, una moto de reparto, un microtaxi, un crédito oportuno, un celular para los pequeños comerciantes o una estufa ahorradora para personas que se encuentran en la base de la pirámide están cambiando historias de vida. Las diversas iniciativas que se han puesto en marcha de manera exitosa en la región dejan ver cómo se pueden abrir nuevas vetas de creación de valor cuando se trata al pobre como cliente, con todo lo que ello significa, al comerciar con personas que usan su criterio para tomar decisiones libres.

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