Martes 21 DE Mayo DE 2019
Opinión

A Europa le tomó 400 años llegar a ser una “comunidad”

Ello ha facilitado mantener la paz y la unión.

Fecha de publicación: 17-01-19
— Francisco Roberto Gutiérrez Martínez

 

Paradójicamente, ese recorrido inicia el día 31 de Octubre de 1517, cuando el aún fraile agustino Martín Lutero “clavara” en las puertas de la Capilla del Castillo de Wittenberg sus famosas tesis que se orientaban a criticar a la Iglesia de Roma, y en especial al Papa, por la forma en que algunos monjes vendían indulgencias (bulas) que supuestamente librarían del purgatorio a ignorantes campesinos, y cuyos dineros servirían para construir la hoy famosa Basílica de San Pedro en el Vaticano. Criticaba también la frivolidad con que algunos jerarcas de la Iglesia católica vivían en la sede de Roma. El reclamo de Lutero no solo fue desoído sino además castigado con la excomunión en 1520, con lo que a partir de su protesta dio inicio el protestantismo. Inmediatamente los llamados Príncipes Electores del Sacro Imperio romano-germánico (que inició con Carlomagno rey de los francos en el año 800) aprovecharon la ocasión para incrementar su poder y bienes, despojándolos a la Iglesia católica, con lo que apoyaron a Martín Lutero y a los iniciadores del movimiento anti-católico, obligando, como era la costumbre, a que sus siervos cambiaran a la religión de sus patrones. Ello provocó que los campesinos –siervos de los Príncipes Electores y que deseaban seguir en la Iglesia católica– se manifestaran en contra de sus señores, quienes utilizaron a sus ejércitos para combatirles con lo que se dieron unas cruentas matanzas que con el pasar de los meses se fue convirtiendo en una guerra europea que duró treinta años (de allí su nombre), desde 1618 a 1648. La guerra inició realmente cuando el Emperador Fernando II de Habsburgo –del Sacro imperio romano germánico– ferviente católico y además Rey de Bohemia, envió dos mensajeros a Praga que la turba protestante tiró por la ventana de su famosa Torre, (de allí la palabra “defenestrados”), cayendo, para su mayor humillación, sobre un montículo de estiércol que les salvó la vida, toda una afrenta al rey de Bohemia, don Fernando II. Así empezó la guerra que arrasó Europa, enfrentando las potencias: los Habsburgo que reinaban el sacro imperio romano-germánico, contra Francia y Suecia.La guerra de los treinta años empezó por motivos religiosos entre católicos y protestantes, convirtiéndose después en un enfrentamiento político y económico (ya no solo religioso), pues los franceses católicos se aliaron con los luteranos suecos contra la potencia católica española y alemana (el sacro imperio romano-germánico). La matanza fue terrible, se estima que murió el 15 por ciento de la población del imperio, unos 8 millones de personas.

Fue una guerra que dejó un trauma enorme en la sociedad, cuyos escenarios principales fueron Alemania y la actual República Checa, aunque también Suecia y Francia. En esta guerra se usó por primera vez armas de fuego, lo que la hizo más mortífera. Y no había médicos que trataran a los heridos, por lo que los barberos actuaron como cirujanos, cercenando partes gangrenadas a los heridos.

Finalmente se firmó la “Paz de Westfalia” el 24 de octubre de 1648. Este acto es lo que se considera como el verdadero inicio de lo que hoy es la Unión Europea (o comunidad como le llaman actualmente). Ello aun cuando ha habido otras guerras terribles dentro de Europa (la más reciente la 2a. guerra mundial provocada por la ambición Nazi). Pero dentro de los temas centrales que han permitido ir construyendo esa unión europea están los elementos fundamentales de lo acordado en la Paz de Westfalia en 1648, esto es –muy importante– la libertad religiosa, con lo que ningún súbdito está obligado, como lo fue antes, a seguir la religión de su soberano. Otro elemento es el abrir los espacios para que los Estados soberanos discutan como iguales en sus intereses particulares. Se agrega a ello la cooperación, no solo interna y entre los Estados, sino hacia el resto del Mundo. Esta experiencia ha permitido a los europeos ser más tolerantes para encontrar los asuntos y temas que les unen. Ello ha facilitado mantener la paz y la unión.

En nuestro caso centroamericano los esfuerzos por reconstruir la “patria grande” –la unión de Estados centroamericanos– lleva cerca de 60 años, lo que a los europeos les tomó 400 años. En nuestra historia centroamericana hemos vivido como Capitanía General, (época colonial), y como estados federados (1825-1838) luego de la independencia. No cabe duda que debemos seguir en el esfuerzo de encontrar los mecanismos políticos, económicos y sociales que permitan una verdadera unión para ser realmente una región integrada, con las evidentes ventajas que ello conlleva. Para ello conviene evaluar las estrategias que impulsa el Parlamento Centroamericano y demás instituciones que buscan ese propósito y que a la fecha no han demostrado mucha eficacia.