Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Cuando un huevo pasa de un quetzal a costarte diez millones de quetzales

Cuando creen que gobernar es robar, matar, amenazar y reprimir.

Fecha de publicación: 16-01-19

Imagínate lo que para ti sería que en Guatemala, el primero de enero de 2019 un huevo te hubiera costado un quetzal, y que el 31 de diciembre de este año, el precio de ese huevo fuera de diez millones de quetzales. Algo semejante es lo que vivirá el venezolano en 2019, ya que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la inflación de este año será de diez millones por ciento. (Analistas independientes consideran que el porcentaje del FMI es muy conservador). La imaginación se queda corta para recrear con crudeza este escenario catastrófico, que ha roto el tejido económico, social y político.

En el año 2018, que recién acabó, Venezuela terminó no solo con la mayor tasa de inflación del mundo sino también como el país más violento de América Latina, y Caracas como la ciudad más violenta del mundo; con una migración mayor que la de Siria; sin libertad de prensa ni derechos humanos; con ejecuciones extrajudiciales y crímenes de lesa humanidad, que el dictador Maduro comete impunemente; y, como tapón del pomo, el país más corrupto de Latinoamérica, según Transparencia Internacional. En suma, Chávez-Maduro crearon un verdadero infierno en la tierra.

Las cifras de la violencia son peores de lo que aparentan, porque, según el diario El País de España, casi la tercera parte de las muertes violentas son por “resistencia a la autoridad;” que para muchos equivale, en gran parte, a ejecuciones extrajudiciales. ¡Los opositores sirven de tiro al blanco!

Como consecuencia de la errada política económica de Chávez-Maduro, Venezuela, un país históricamente con poca incidencia de desnutrición, según la FAO, entre 2010 y 2012 el país triplicó el hambre y desnutrición. Según Cáritas, en algunas zonas pobres del país, el 65 por ciento de los venezolanos buscan comida en los basureros o mendigándola. Un reporte de Human Rights Watch cita un informe según el cual, el 80 por ciento de los hogares venezolanos estarían en situación de inseguridad alimentaria. ¡La están pasando muy mal nuestros hermanos venezolanos!

Pese al fuerte y sostenido apoyo cubano, el sistema de salud colapsó totalmente: la medicina escasea, enfermedades hasta ahora controladas volvieron a sentar sus reales en el país, tales como la malaria, el sarampión, la difteria y otras semejantes. Cuando disponen de recursos económicos, los pacientes con enfermedades como cáncer, VIH, hemofilia compran la medicina en Colombia, porque en Venezuela es casi imposible adquirirla.

En parte, todo lo anterior explica por qué cerca de 3 millones de venezolanos han emigrado en pocos años, una situación sin parangón, porque Venezuela pasó de ser un país rico, a uno en el que sus habitantes se mueren de hambre, gracias a las recetas del Socialismo del Siglo XXI, creadas por Hugo Chávez, y que ahora el exchofer de camioneta, Nicolás Maduro, aplica al pie de la letra, sin importarle que el pueblo se muera de hambre, porque, como buen dictador, todo lo controla con brutal represión, no en balde tiene comprada a las fuerzas armadas, en un país totalmente militarizado.

Todo lo dicho anteriormente, explica el que, con acierto, alguien tuiteara: gracias a la naturaleza, Venezuela tiene más petróleo que Arabia Saudita; pero, gracias al Socialismo del Siglo XXI, es más pobre que Haití.

¿Considera usted que ante este drama humanitario sin parangón en Latinoamérica, los gobernantes de Iberoamérica deban guardar silencio, y, por omisión, no detenerlo? ¿Cree usted que los comentaristas de prensa obvien esta situación y no divulguen lo que allí pasa, y protesten por ella, por los delitos de lesa humanidad que se cometen y por la violación de los derechos humanos más elementales, por el hambre, la violencia y la pantomima de democracia del país? ¡La historia juzgará el silencio cómplice de los falsos periodistas y editorialistas y de mudas entidades de prensa! Hay comentaristas que llegan al colmo de retorcer la realidad para exculpar a Nicolás Maduro de todo lo que pasa en Venezuela, llegando algunos al extremo de negar que haya crímenes atroces, represión, crímenes contra la humanidad y militarización total del país. ¡La peor ceguera es la ideológica!

Y ahora, Nicaragua, un país vecino, ha tomado la ruta de Venezuela, a donde, si no lo detenemos, llegará en poco tiempo. Detenerlo es divulgar lo que allí pasa, presionar al gobierno de Moralejas para que apoye en los foros internacionales, tales como la OEA, las sanciones que proponga el Secretario General para lograr un consenso continental mayoritario.

Nicaragua es un país que 40 años después del triunfo de la Revolución Sandinista aún no alcanza el PIB per cápita que tenía en 1978, el último del dictador de derecha Anastasio Somoza, cuyas recetas ahora copia, al pie de la letra, el dictador de izquierda Daniel Ortega. En 1979, salieron del fuego para caer en la brasas. ¡Y se están quemando!

Volviendo al comienzo, el pasado jueves Nicolás Maduro asumió un segundo mandato de seis años (suficientes para acabar con Venezuela), en medio del repudio de Europa, Estados Unidos y de la mayor parte de los países de Latinoamérica, por un sainete de democracia que a los guatemaltecos nos recuerda la forma en que Estrada Cabrera y Ubico se reelegían en las urnas para seguir en la presidencia. ¡Nauseabundo!

gasturiasm@gmail.com