Lunes 25 DE Marzo DE 2019
Opinión

#Nuestra voz cuenta

Las razón fundamental es que la corrupción destruye a la mayoría.

— Carol Zardetto
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La batalla legal pretende detener con razones a un tractor dispuesto a aplastar con el peso de su fuerza bruta lo que se le ponga al paso: se habla de la defensa de la Constitución, de la fundamental importancia del Estado de Derecho, para detener el bestial ataque. La CSJ se luce, echando gasolina a aquella máquina: ahora resulta que una corte inferior en jerarquía decide qué puede o no conocer una corte de alzada. Y no se detiene allí: convierte en delictivo el acto de emitir una resolución judicial.

En todo caso, como bien dice el filósofo Gilles Deleuze, en los temas de poder, lo importante no es lo que se muestra a nivel “institucional”. Lo que cuenta es lo que sucede en los oscuros corredores de las negociaciones bajo la mesa. La alianza está clara hoy más que nunca. Y si todo lo andado se viene abajo, lo que ya será imborrable es la desnudez. Los ciudadanos guatemaltecos vimos cómo se desnudó frente a nuestros ojos el sistema corrupto. Comprendimos quiénes son los actores, cómo operan y logramos comprender cuál es el camino de salida. Lo demás es cuestión de tiempo.

Las encuestas formales han informado que siete de diez guatemaltecos apoyan el trabajo de la CICIG. Y las razones por las cuales existe este apoyo no son sofisticados argumentos legales. Se trata de la gente que sufre en carne propia la exclusión. La paga con su vida, con su salud, con su falta de oportunidades, con su frustración. La principal fuente de violación a los derechos humanos es la corrupción. Basta leer las historias que han sido publicadas en Twitter bajo el hashtag #Nuestravozcuenta.

Seguir esas historias es sumergirse en un río hecho con el dolor y las lágrimas de millones de guatemaltecos: gente asesinada, extorsionada, abusada de todas las maneras posibles, que nunca tiene acceso a la justicia porque la impunidad es aplastante. Gente desplazada que tiene que migrar con pequeños niños en odiseas dantescas, porque el país prefiere proteger a los grandes capitales que cumplir con sus funciones de protección al bien común. Aparecen en estas narrativas cosas que el pueblo jamás olvidará: la muerte de las niñas del Hogar Seguro, las víctimas del volcán de Fuego, los migrantes muertos en la frontera. La cruel indiferencia del actual gobierno a estos ciudadanos, es algo por lo cual tendrán que rendir cuentas.

La presentación mediática que hizo el Presidente de su caso en contra de la CICIG, fue un símbolo demasiado evidente de para qué y para quiénes gobierna. Justamente por eso que subrayó de manera tan burda en aquel acto histriónico, es que la mayoría de guatemaltecos se siente excluido del planteamiento del Estado y quiere una transformación lógica que le permita el ejercicio de su ciudadanía. Esa transformación fue la promesa que materializó la CICIG y la que ahora pretenden robarnos.

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