Martes 25 DE Junio DE 2019
Opinión

Gusto en conocerlo en su descenso al infierno

Deseo presentarme como un hombre venido de menos a más..

Fecha de publicación: 11-01-19
Por: Fernando González Davison

 

Tengo riqueza apilada en estos años de mi gestión con mi gusto mejorado.
Comparto mi tiempo pillando al Estado con los cofrades y varias “familias”.
Tengo a mis íntimos prófugos o están procesados como tantos más.
Cada vez que veo a mi pastor le pido que interceda por mí y que mi suerte suba.
Y aleje a todos los extranjeros de la CICIG que cuestionan nuestro quehacer.
A mí me gustan los jueces y fiscales que se lavan las manos como Poncio Pilatos,
Bien comprados por mis fariseos, aunque lo hecho a Jesús fue artero, que justo soy.
En momentos de duda sobre mi actuar, doy el diezmo y mi pastor sonríe por el cash.
Gracias por bendecirme y le doy a él mis bendiciones como si fuera yo Jesús.
Con mis amigos sacamos provecho de los negocios de mi juego de millones.
Le advierto que solo soy un cofrade más al servicio del jefe y de algunos magnates.
A mí me solazan los placeres que da el Palacio Nacional y Casa Presidencial,
Porque así lo tiene escrito mi destino y no me opongo a ser servido como jeque.
Al fin, juego el juego de los “grandes” que juegan con el país como su club privado.
Y hasta me divierto con el juego de un ruso que nació en el cálido Taxisco.
Me presento con gusto y juego con usted para ver si averigua quién soy.
Nada oculto pues le he dicho que soy una persona de fortuna, gusto y poder.
Ya nada me restringe y hago lo que me place, que tengo los medios y soy cortés.
Que el poder es para ejercerlo y por ello tengo a los uniformados con prebendas.
Me considero un santo al lado de ellos, y los bendigo como si fuera Ríos Montt.
También bendigo a las chicas que Lucifer me envía y le doy gracias por sus regalos,
Mientras el país sigue su descenso a los infiernos con tanto crimen y desnutrición.
A ver, diga pronto mi nombre, que no soy solo su sedante sino también su rey.
Ellas y ellos saben la naturaleza de mi juego que no soy santo sino actor del mal.
Soy comediante de mi comedia, pero ya no hago reír sino hago llorar al soberano.
Pero está bien porque soy estrella cada vez que salgo por la prensa cuando digo CICIG.
Ya basta de palabras que ahora soy la ley, y a esta le ordenó que se vaya del país.
No soy fariseo ni forajido pues sirvo también a un círculo corporativo bien matrero,
Que aún no decide dar elecciones, en espera que yo siga en el poder, como Daniel.
O bien apoyará a la bruja del Jueves Negro, o a la abrasiva harpía que Rosenberg acusó.
El círculo me ha dado sus nombres con el mío y se los doy para que escoja a uno de los tres.