Martes 26 DE Marzo DE 2019
Opinión

Guatemala, el tren que no va a ninguna parte

Describiendo la realidad en un poema.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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El país vive un tiempo de gran turbulencia política e institucional, las cuales afectan el vuelo de esta aeronave que se llama Guatemala. Como consecuencia de ello, y mientras no resolvamos nuestras profundas divergencias, y que cese la amenaza a una institucionalidad lacerada, Guatemala es un tren que no va a ninguna parte. Y en este sentido, transcribo un poema inédito, que escribí hace cerca de diez años, relativo a tantas circunstancias de la vida que tú sabes que conducen a un dead end. El poema, de verso octosílabo y rima consonante libre, que se titula Absurdo existencial, dice así:

A aquella estación del tren,
flanqueada por cuatro peones,
llega la locomotora
halando cinco vagones:
todos ya saben muy bien
que ha llegado la hora
en que va a partir el tren
que no va ninguna parte.
Mientras el buen fogonero
atiza bien los fogones
los que hoy abordan el tren
van llenando los vagones;
unos van con sus maletas
y otro van sin equipaje
porque nadie a ciencia cierta
sabe lo que dura el viaje.

Y el más tonto de aquel pueblo
colocándose la manos
encima de la cabeza
pregunta a los más ancianos
cómo puede ir un tren
con rumbo a ninguna parte.
A lo que ellos le responden
que desde que eran niños
a la cinco de la tarde
arranca en punto el tren,
que nunca aborda el cobarde,
que no va a ninguna parte.

Y esa es la ciencia y el arte
del famoso maquinista
porque no es cosa fácil
llevar a todas las gentes
con rumbo a ninguna parte.

Más carbón para el fogón

Y por fin arranca el tren
que no va a ninguna parte,
adentro de los vagones
la gente muy generosa
la conversación comparte,
y no habla de otra cosa
que no sea la del viaje
cuyo famoso destino
no está en ninguna parte.
Cuando por los campos pasa
los labriegos con sus manos
saludan a los viajeros
les desean buena suerte
que vayan por buen camino
que no encuentren a la muerte
y lleguen a sus destino
que no está en ninguna parte.

Y al final del camino,
ya muy entrada la noche,
efectivamente el tren
no está en ninguna parte.

Es del carajo, pues Guatemala no está en ninguna parte.
gasturiasm@gmail.com

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