Lunes 21 DE Enero DE 2019
Opinión

Ante el porvenir

“Contemplar y jugar al tinmaríndedospingué en una boleta densa de caras desconocidas o mal queridas”.

— Méndez Vides
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El pueblo de Guatemala es como el agua mansa del lago de Atitlán, tranquila y pacífica, acostumbrada al Xocomil cotidiano de cada tarde, que agita por un rato su superficie de espejo y pone en peligro a las embarcaciones imprudentes, pero vuelve cada noche a la tranquilidad. Es agua contenida y poderosa, quieta, que se agita excepcionalmente contra las laderas de las montañas cuando algo verdaderamente inaceptable la conmueve, mientras se extingue lentamente, poco a poco, por el drenado natural, perdiendo profundidad, como los hijos que escapan a otros destinos para la realización de sus vidas.

Los acontecimientos del fin de semana reciente y consecuente turbulencia por el adelanto del cierre de la partida ya anunciada para septiembre de la Comisión Internacional contra la Impunidad, no agitó a la población en lo más mínimo. Un detalle que hay que leer y entender, porque tiene una profunda significación.

En 2015 quedó demostrado que ante la villanía la gente común y corriente, en familia y con sus mascotas, manifestó y tumbó al gobierno de los patriotas, encarcelando a mandatarios y secuaces. La dirigencia del Partido Patriota cayó o se dio a la fuga, y se puso fin a la estructura de otro partido que ya preparaba la aberrante continuidad. Seamos claros, fue la población común y corriente, la pacífica y paciente, la que se encendió. El logro no perteneció a organizaciones que han tratado de acreditarse el éxito, que gritan, presumen y juran ser la voz misma del pueblo.

Lo que manda es el “sentido común”, la gente ya entendió que los legalismos han sido siempre la trampa de la impunidad. El enfrentamiento entre grupos minúsculos, sin razón, utilizando interpretaciones legales, confunde causas correctas con incorrectas, y la confusión motiva el silencio pasivo de la masa.

Estamos a las puertas del inicio del periodo electoral, del borrón y cuenta nueva, porque vamos a elegir a nuestras autoridades, pero por ridículas prohibiciones se impide a los candidatos opinar, para no interpretarse como publicidad anticipada. Los demás podemos hacerlo, ellos no. Al pueblo, apenas le quedará jugar al tinmaríndedospingué sobre una boleta densa de caras desconocidas o mal queridas. La situación exige ponernos serios. Lo que hoy importa es un desarrollo libre y pacífico de las elecciones, sin enredos ni maña.

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