Sábado 19 DE Enero DE 2019
Opinión

El rincón de Casandra

Recordando a “Muso” Ayau.

— Jacques Seidner
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Actualmente los gobiernos y sus consejeros se han dado cuenta que la economía de sus respectivos países no marcha bien, que la pobreza sigue latente –aun en los USA– que la migración económica se intensifica, que el proteccionismo vía muros u otras modalidades se instala, la criminalidad común se intensifica, la delincuencia organizada aumenta y la globalización muestra signos de cansancio.

De ahí que vemos y escuchamos hoy con frecuencia que los gobiernos fracasan. ¿Pero serán tan visionarios y novedosos los gurús actuales que declaran urbi et orbi un tal fracaso? Veamos lo que escribió illo tempore (parcial) el muy guatemalteco Manuel (Muso) Ayau-fundador de la UFM , quien se adelantó entonces a describir la mala gobernanza económica del Mundo pero aún más en Latinoamérica, sus razones y consecuencias.

“Por el año 1948, Alemania no daba indicaciones de avanzar en la reconstrucción de la posguerra. A petición del gobierno de EE. UU., un equipo de prestigiosos economistas (Walter Heller y Alvin Hansen, de Harvard) propuso un plan de recuperación para Alemania basado en ideas intervencionistas y reguladoras de la economía. Contaba el ministro de Economía alemán, Ludwig Erhard, que luego de leerlas las tiró a la basura y un viernes procedió a eliminar los controles de precios, salarios y cambios impuestos por el ejército de ocupación.

El gobernador militar, general Lucius Clay, le llamó alarmado y le dijo que sus asesores le aseguraban que lo hecho era sumamente peligroso. Erhard respondió: “Qué curioso, lo mismo me dicen mis asesores”. Erhard liberó la economía, y así se produjo el milagro alemán. Otros países, como Francia, Inglaterra e Italia, que recibieron más ayuda per cápita del Plan Marshall, tardaron mucho más tiempo en recuperarse de los destrozos de la Segunda Guerra. Inglaterra entró en crisis debido a la socialización de su economía, que se siguió desplomando hasta que llegó Margaret Thatcher al poder, en 1979, y revirtió el proceso.

Los fracasos económicos de los gobiernos de América Latina son evidentes. Y, para mayor desgracia, también han sido incapaces de disminuir el crimen y la delincuencia. La decepción con la democracia en el Hemisferio se generaliza más y más.

Esto sucede a pesar de la ayuda económica internacional. Regalan más dinero, perdonan deudas, elaboran estudios, financian publicaciones, foros y conferencias, mandan toda clase de asesores acompañados de dinero para persuadirnos a adoptar sus recetas. Nos inducen a pasar leyes redundantes para “componer” todo lo que les parece descompuesto y creen que lanzando dinero a los problemas se van a solucionar. ¿Resultado? Sigue la endémica pobreza. Chile y Taiwán salieron adelante cuando les quitaron la ayuda. Ya es hora de ponderar la interrogante: ¿casualidad o causalidad?”

Eso escribió Manuel Ayau. Corría entonces 2005.

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