Martes 19 DE Febrero DE 2019
Opinión

Gracias Edelberto Torres-Rivas

Edelberto hizo un aporte humano al país en su forma lúcida, alegre y su manera sencilla de ser.

— Marcela Gereda
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El último día del año 2018 murió mi amigo y maestro Edelberto. Reconocido por el alcance de su trabajo como investigador, docente, humanista y consultor, Edelberto llevó a cabo la tarea importante de institucionalizar las ciencias sociales en Centroamérica. Se definió como “centroamericano, nacido en Guatemala”.

 

La claridad y la sensatez no faltaron en sus análisis. La lucidez humana e interpretativa fueron fieles acompañantes de este guerrero de las ideas y las preguntas referentes a estructuras sociales, económicas y políticas del Istmo centroamericano. Muchos debates históricos se enriquecieron con sus análisis. En los últimos años mantuve varias conversaciones con Don Edel. Una de ellas fue sobre cómo la reforma universitaria no puede seguirse posponiendo, porque hoy las universidades están inmersas en una lógica de producción masiva de autómatas con poca capacidad de explicar el mundo que habitamos, atadas a la necesidad de las exigencias de productividad empresarial. La educación convertida en mercancía. Para Don Edel democratizar la universidad y el conocimiento era un reto imprescindible. Por ello dedicó su vida a aclarar el conocimiento para compartirlo. A mí en lo particular me acompañó para armarme de herramientas en el cuestionamiento de una sociedad en búsqueda de construir sentido, para ganarse o asignarse una identidad.

 

Agradezco profundamente los significativos aportes que hizo Don Edel para comprender la violencia que nos atraviesa y el marco de la Guerra Fría para comprender el conflicto armado de nuestro país.

 

Entre otras muchas cosas, también estoy agradecida por haberme jalado las orejas en mis metidas de pata y dado luces y pistas para continuar la búsqueda en este camino inagotable de las ideas, y de buscar construir una sociedad más justa. Gracias por otorgar al país un marco referencial para pensarnos, para vernos y para reconstruirnos.

 

Además de sus fundamentales aportes académicos para comprendernos y comprender las estructuras sociales, agrarias, políticas y económicas que componen al país, Edelberto hizo un aporte humano al país en su forma lúcida, alegre y su manera sencilla de ser. Siempre atento a escuchar a otros y aprender cosas nuevas. Algunos miembros de la izquierda atacaban el pensamiento moderado de Edelberto tildándolo como “de derecha”, mientras cierta cruda ignorancia de derecha lo ponían como “comunista”. Lo cierto es que antes de cualquiera de esas categorías Don Edel fue un humanista comprometido con el pensamiento y la construcción de un Estado democrático. Muchos amigos, intelectuales de todas las edades hacen un homenaje justo y le distinguen como lo que verdaderamente fue: un humanista y académico verdaderamente excepcional. Gracias Don Edel por abrazar la vida de tantos, por creer en lo que creíste. Gracias por tu alma sólida, humilde y serena. Gracias por haber creído en la unidad centroamericana y por darnos claves fundamentales de lo que somos y aquello en lo que Centroamérica se puede convertir. En las conversaciones que mantuvimos estos últimos años, alguna vez me dijo: “un día me levanté y no me reconocí en el espejo. Dediqué mi vida a transformar el mundo, pero no supe en qué momento el mundo me transformó a mí”. Gracias por esta vida dedicada a encendernos caminos para visualizar otros horizontes. Gracias por tu luz sensible, lúcida y bonachona que nos vino a aclarar el camino. Buen viaje querido amigo.

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