Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Opinión

Presidente. Menos payasadas y más política

Ejecutivo y Congreso en manos anodinas.

Fecha de publicación: 03-01-19
Por: Helmer Velásquez

Lo hemos dicho en otras notas, es vano pretender que Moralejas, dedique unos minutos al día, para reflexionar y actuar de conformidad con política orientada al desarrollo nacional. No está hecho para eso. Nació para obedecer, no para iluminar con la luz de sus ideas. Se aferra a proclamas proféticas urdidas en los rincones de Palacio, por asesores civiles y militares, pero que en todo caso, razonan –al unísono– con casco y botas. Esta rosca, hizo migas con los señores de La Cañada, y juntos, han reducido Ejecutivo y Congreso a la mediocridad absoluta. En aquellos recintos, las órdenes de La Cañada aliada con Mariscal
Zavala, prevalecen, sin más.

Sin embargo, y por aquello de la fe en San Expedito. Santo de causas perdidas y acciones urgentes. Es prudente. Dejar constancia histórica. Que aún Morales Cabrera, puede abandonar el circo y hacer política pública en los doce meses que le restan en Casa Presidencial, luego de la guasa que le llevó a aquellos recintos. No pediremos mucho, pues natura no fue generosa y no existen aún posibilidades de implante. Al grano: dedique su tiempo Presidente, a fortalecer el venidero proceso electoral; en el cual y con certeza, el pueblo, barrerá con el pacto de corruptos. Dirija su palabra –discurso no tiene– a fomentar, la acción democrática de elegir y ser electo. Deje de deslegitimar al TSE. Promueva diálogos con los que aspiran a sucederle, y cuénteles, que nunca entendió, usted, qué fue ser Presidente. Que gobernó su círculo impune y corrupto. Coménteles usted, cómo fue que los de La Cañada –con míseros siete millones de quetzales– le subyugaron y dio usted la espalda al pueblo pobre. De cómo le transformaron en obediente y no beligerante. Cuénteles, cómo, entre tragos y fanfarria, los chafas, le otorgaron un bono ilegal e ilegítimo, por cincuenta mil quetzales. Cuénteles cómo lo hipnotizaron, a tal grado de congelar el salario mínimo. Si usted hace algo de aquello, por lo menos expiará su “inocente” conciencia.

Como es notorio, no le pedimos política profunda. Imposible. Usted no nació para eso. Hasta para darse voz, necesita ventrílocuo, lo dejó usted muy claro, cuando en altisonante palabrería, sobre los ODS –Teatro Nacional, julio 2017–, penosamente criticó a las cortes, por ordenar en su fallo, suspender trabajos de la minera canadiense que explota nuestra naturaleza en Santa Rosa. Allí fue evidente: Sectores oligárquicos “hablaban” a través suyo. Así que Presidente, no más daños. Solo administre, con decencia el proceso electoral.