Jueves 19 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Moralazo de un nuevo aprendiz de dictador

Jimmy, medite sus pasos, no se vaya a caer solo.

Fecha de publicación: 02-01-19
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

    No es compatible con la Constitución política de la República de Guatemala ni con el concepto de democracia, el que el Presidente de la República sean quien juzgue, califique y determine qué fallos judiciales son correctos y cuáles no. ¡Solo eso nos faltaba!

       Tampoco es compatible con la Constitución y con el concepto de democracia el que indirectamente el Presidente de la República ponga en marcha un procedimiento, de dudosa legalidad, para destituir y sancionar a los magistrados que en fallos judiciales hayan expresados opiniones y votos que abiertamente le hayan contrariado. De ser así, habríamos llegado a la dictadura.

     Esto, sin más ni menos, es lo que pretende hacer Jimmy Morales con tres magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC), que, de consumarse, en buen chapín, habría que llamarlo un Moralazo de un nuevo aprendiz de dictador.

     Los demócratas guatemaltecos esperamos unánimemente que este desaguisado no se consume; que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) unánimemente deseche la acción presentada por la Procuraduría General de la Nación para que se retire el derecho de antejuicio a tres Magistrados de la CC, y que así luego ellos puedan ser sometidos a juicio por los supuestos delitos de prevaricato, violación a la Constitución, resoluciones violatorias a la Constitución, y poder así sentar libremente en sus sillas a Magistrados que lleguen a la CC a hacerle los mandados al Presidente.

      En el caso de que la CSJ no lo hiciera así, habría que esperar que con su voto los diputados no permitan dar ese manotazo antidemocrático e inconstitucional.

   ¿Hasta cuando Jimmy Morales seguirás abusando de nuestra paciencia?

    Como yo soy amante de la historia, que es maestra, y de la memoria histórica, que nunca los pueblos deben de perder, recuerdo al guatemalteco de hoy un funesto precedente que tuvo lugar en Guatemala en 1953. Así fueron los hechos de ese año, semejantes a los que ahora tenemos frente a nosotros.

   El 15 de enero de 1953, el gobierno del Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, emitió el Acuerdo Gubernativo de Expropiación número 4, el cual afectaba a Ernesto Leal Pérez, dueño de la Finca La Conchas, situada en San Pedro Sacatepéquez, departamento de Guatemala.

     Por considerar que el Acuerdo Gubernativo no le era aplicable, el propietario de La Conchas presentó un amparo ante la CSJ, presidida por el jurista Arturo Herbruger Asturias, la cual, por mayoría, lo aceptó para su análisis, y para una posterior emisión del respectivo fallo judicial, lo cual encolerizó a Arbenz, que deseaba que, de entrada, el amparo hubiera sido desechado. Por ello, más allá de la separación de poderes, el Presidente instruyó al Congreso de la República para que destituyera a los Magistrados que votaron a favor de admitir el amparo. Y así se hizo. Los Magistrados que encolerizaron a Arbenz fueron defenestrados, y sustituidos por el Congreso por magistrados afines al gobierno, en una clara cooptación de la Corte Suprema de Justicia.

    Valga decir que mientras que Juan José Arévalo, el primer Presidente de la Revolución, fue un civil ilustrado, con mucha cintura política, Arbenz, por el contrario, como buen militar, era verticalista, carente de tino político, lo que, a la postre, lo llevó a la renuncia del cargo, en situaciones que se le fueron completamente de las manos. ¡A Arévalo jamás le hubiera acontecido lo que le pasó a Arbenz!

      Como en 1953, la destitución fulminante de parte de la CSJ fue mal vista por el foro guatemalteco, el Colegio de Abogados convocó a una sesión de Asamblea General para discutir el caso, en donde algunos juristas anunciaron que pedirán sancionar a los colegiados que aceptaran sustituir a los magistrados destituidos, ante lo cual, y para detenerlo, el Congreso, en forma sorpresiva, emitió una ley con cambios a la Ley de colegiación profesional obligatoria, la cual tenía carácter retroactivo. ¡Esta historia antidemocrática forma parte de esa Primavera Democrática de diez años!

     Esperamos que ahora, en 2019, no se repita ese desaguisado, porque los Presidentes, se trate de Arbenz o de Jimmy, no son los árbitros finales de las decisiones de los órganos de justicia, cosa que solo ocurre en las dictaduras.

     Jimmy, medite bien sus pasos, no se vaya a caer como a la postre le pasó a Arbenz o a Jorge Serrano, que creó también un escenario semejante al que usted está provocando. Magistrados de la CSJ, mediten bien su fallo porque la historia los juzgará. Por su actuación, a Arturo Herbruger Asturias la Patria lo premió, y pasó al salón de la fama. Magistrados, piensen también que luego ustedes mismos podían ser sentados en la misma estaca. Y si este caso finalmente llegará al Congreso de la República, diputados mediten su voto, para no hundir al país en la anarquía. ¡Es el momento de la reflexión sensata, alejada de toda pasión política! ¡Meditemos con serenidad! ¡Meditemos! ¡Meditemos!

gasturiasm@gmail.com