Jueves 22 DE Agosto DE 2019
Opinión

En el hogar de Miguel Ángel Asturias en Buenos Aires (VII parte)

Dice Olivero Nelson “que ‘Moyas’ empezó a brillar en los ambientes de La Sorbonne, como uno de los mejores ejemplares de la juventud latinoamericana”.

Fecha de publicación: 29-12-18
Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera

 

Decíamos en nuestra entrega anterior, que hay dos cuestiones más, muy interesantes de la vida de Miguel Ángel Asturias y de otros guatemaltecos en París. La fundación de la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos en la Ciudad Luz, que organiza y preside El Gran Moyas en la que participan Ernesto Cofiño, Luis Ogarrio, Salvador Ortega, Ricardo Álvarez y José Enríquez, entre otros guatemaltecos, además de varios latinoamericanos como el poeta mexicano Carlos Pellicer, el boliviano Manolo Quijano, un poeta venezolano de apellido Ramos. Y el encuentro de Miguel Ángel Asturias con uno de los maestros más reputados de La Sorbonne, el maestro Georges Raynaud. Con relación a la fundación de la AEU de latinoamericanos en París, dice Olivero Nelson “que Moyas empezó a brillar en los ambientes de La Sorbonne, como uno de los mejores ejemplares de la juventud latinoamericana” y que … “que no podía tener otro resultado del que tuvo; que cuando La Sorbonne patrocinó el envío de una delegación de estudiantes continentales, Moyas fuera uno de los que encabezaran la lista de los que participarían en el Congreso Mundial de Estudiantes celebrado en El Cairo, en junio de 1925”. El periplo incluyó Italia, Egipto y el Medio Oriente, que fue para Miguel Ángel la primera experiencia de tipo universal, según El Bambino. Quien además afirma que, “En este viaje anudó amistades nuevas y afirmó las que ya había hecho, aprendiendo muchas cosas que ignoraba sobre los problemas sociales que enfrentaba la América Latina, que sus jóvenes colegas soñaban con resolver algún día, a su regreso a sus países, para salvarlas de los males seculares que padecían, el analfabetismo, las enfermedades, la desnutrición y sobre todo la espantosa apatía de sus moradores”. En torno al segundo tema, Olivero Nelson escribió que Moyas “en agosto de 1925 asistió a una conferencia que pronunciaría el profesor Raynaud, catedrático de lenguas muertas en La Sorbonne, sobre las religiones precolombinas de América, colocándose en la primera fila de los asistentes, a pocos pasos del conferenciante”. Para comenzar hay que saber, quién fue el Maitre Georges Raynaud. Este profesor francés, después de cuarenta años de estudio, era reconocido como uno de los cerebros más cotizados de la famosa universidad –como dice Olivero Nelson–, “poseía vastos conocimientos de la materia y una asombrosa facilidad para aprender idiomas, dialectos y lenguas desconocidas en Europa, donde su prestigio crecía cada día a medida que crecía el interés de los sociólogos del viejo continente por las civilizaciones desaparecidas”. Fue el profesor Raynaud quien después de su conferencia, fijándose en el perfil de Miguel Ángel Asturias, como el Homo Maya, lo invitó a que realizara la traducción de un libro que tenía en francés al español. Fue esa empresa, que Moyas junto al mexicano J. M. González de Mendoza, el autodenominado “Abate de Mendoza”, tradujeron, bajo la dirección del profesor Raynaud y que fuera publicado en París en 1927, con el título de Los Dioses, los Héroes y los Hombres de Guatemala Antigua. Era la versión al español, del Popol Vuh. Para septiembre de 1925, Miguel Ángel Asturias ya vive en un apartamento en el tercer patio del número 88 del Boulevard de Port Royal, a pocos pasos del Boulevard Raspail, en donde lo encuentra allí trabajando con el Abate de Mendoza, en la traducción del libro mencionado. Continuará…