Sábado 19 DE Enero DE 2019
Opinión

Escenarios 2019

Inercia, ruptura y acuerdos.

— Édgar Gutiérrez
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Propongo para 2019 tres escenarios. El primero es el inercial que, a la luz del calendario electoral en marcha y la próxima elección de cortes de justicia, significa una transición riesgosa. En este escenario las variables desordenadas siguen siendo los batacazos del Pacto de Corruptos, el desvelamiento de casos de alto impacto del Ministerio Público y la CICIG, y el ascenso beligerante de los demócratas en Washington que clavan dardos certeros en contra de integrantes señalados pertenecientes a las elites políticas y económicas.

El segundo escenario implica ruptura, que es a lo que Jimmy Morales y su séquito han venido jugando como niños irresponsables en los últimos meses, al desafiar las órdenes de la Corte de Constitucionalidad y amagar con su disolución. Por eso la ruptura se traduce en regresión democrática y, a la vez, en el ingreso al club de “países problema” en la región (léase Nicaragua y Venezuela), contaminando a Honduras, que ya camina sobre la cuerda floja. La ruptura es la del orden legal, que busca la complicidad de la Casa Blanca y de un puñado de senadores, pero también es la fractura del orden político interno y la persecución política de los disidentes.

El tercer escenario es el futurible, es decir, el deseable, aunque en este momento sea el más remoto, pues reclama de las elites políticas y económicas una condición madura y sensata para un acuerdo mínimo de gobernabilidad democrática, tanto para la transición política y del sistema de justicia en 2019, como para consolidar, con enmiendas, los avances en la lucha contra la impunidad 2015/2018. Así, podría evitarse el reacomodo del estadio mafioso y corrupto del 2012/2015, y se alejaría la pesadilla del retorno de la violencia política, cuyo último trancazo fue el asesinato del obispo Juan Gerardi en abril de 1998.

Desde luego, en la política real los escenarios se entremezclan y, según determinadas etapas, exhiben rasgos nítidos de cada cual hasta configurar otras realidades. Tenemos la percepción de que enfrentamos situaciones inéditas; sin embargo, la condición humana de quienes jalan los hilos del poder político la (re)conocemos, en este caso, por su degradación, cinismo y poca sofisticación. Por otro lado, sus marcos de análisis son previsibles por convencionales, aunque el desorden de sus acciones parciales –espontáneas o poco meditadas, voluntariosas o sin bases objetivas, y no siempre consultadas-, a lo que se agrega un liderazgo débil, despertará por momentos sensaciones de incongruencia, podría obligar al sacrificio de intereses parciales particulares y, además, al brote de pequeñas traiciones y actitudes de sálvense quien pueda.

La última advertencia es la aparición del “cisne negro”, o sea, el escenario de baja probabilidad (o imprevisibilidad) y alto impacto. El abanico de eventos que incluye es amplio y por eso, cuando se revisa la historia, el “cisne negro” resulta más frecuente de lo que solemos creer. En nuestro caso, podría ir desde eventos políticos insospechados en Washington (relacionados con nuevos equilibrios de poder, políticas migratorias, crash financieros, rompimiento de las reglas comerciales), hasta fenómenos naturales locales (terremotos, huracanes etcétera).

En las próximas notas me propongo explicar las premisas, variables e impactos de cada uno de los tres escenarios sugeridos.

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