Viernes 6 DE Diciembre DE 2019
Opinión

¿Un Plan Marshall centroamericano? – II –

La inversión tendría que estar orientada a reactivar la economía, prácticamente reconstruir toda la infraestructura.

Fecha de publicación: 18-12-18
Por: Roberto Antonio Wagner

 

Hace quince días exponía lo que implicaría un Plan Marshall centroamericano desde una visión realista en donde prevalecerían los intereses de los EE. UU. como principal cooperante. Desde esa óptica, un plan multimillonario tendría que ser impuesto, literalmente de norte a sur, con el objetivo de generar los incentivos necesarios para evitar que cientos de miles de centroamericanos migren al norte. La inversión tendría que estar orientada a reactivar la economía, prácticamente reconstruir toda la infraestructura (carreteras, puertos y aeropuertos) del país y garantizar la seguridad de la región.

En el largo plazo se podría pensar en la necesidad de acompañar el esfuerzo cooperante con una fuerte inversión social en educación y salud, pero el realismo traza objetivos cuyos resultados tienen que ser inmediatos y no que germinen un par de generaciones después. Esto implica que la imposición de la cooperación no se cuestione, sino que más bien se acepte lo cual daría lugar a la tesis que muchos, lamentablemente, consideran imperativa para el desarrollo del Triángulo Norte (y de América Latina en general), y es que este solo se logra bajo el autoritarismo de un caudillo. Algo muy al estilo del “milagro chileno”. Bajo esta tesis la democracia sería un obstáculo para lograr los objetivos de un plan de esta naturaleza. Como mencioné en mi columna del 4 de diciembre esto sucedió tanto en Italia como en Francia. La cooperación para Centroamérica no será arriesgada ante la posibilidad de un gobierno “socialista del siglo XXI” pero tampoco se le puede confiar a la clase política actual de El Salvador, Guatemala y Honduras. Por esta razón el plan sería ejecutado por los mexicanos que ya se nos han adelantado en las discusiones de dicha cooperación.

Es por esta razón que no solo deberíamos estar pendientes de las próximas elecciones en El Salvador (febrero 2019) y Guatemala (junio 2019) sino de la relación bilateral de EE. UU. y México que se encuentran más interesados por nuestra región que nuestras actuales “élites”. De aplicar una cooperación que busque objetivos en el corto plazo, en la era de los Trump y los AMLO, la propuesta de un Plan Marshall sin auténticos líderes centroamericanos tiene más probabilidades de convertirse en un Plan Colombia (enfocado más en la seguridad regional) o en una Enmienda Platt en donde el Triángulo Norte funcionaría más como un protectorado administrado por México con fondos de los EE. UU.

@robertoantoniow