Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

El caso de la extorsión de Claro y el bufete Novales contra Nómada (¡cuidado!)

La telefónica Claro no solo es la campeona de mal servicio de Internet, no solo financió ilegalmente a Baldetti y Pérez Molina y cobró contratos millonarios, sino que ahora descubrimos que tiene una nueva medalla: la de extorsiones para cobrar deudas.

Fecha de publicación: 15-12-18
Por: MARTÍN RODRÍGUEZ PELLECER

 

La telefonía Claro terceriza sus deudas para que sean pagadas a la empresa Corpocredit.

Nómada, como casi todas las empresas en Guatemala y en el mundo, empezó con mucho entusiasmo y pocos recursos. Éramos todavía más pequeños de lo que somos ahora. Empezamos con un equipo de tres personas desde mi casa y después en una oficina que era como un coworking más grande y elegante, en donde podíamos tener reuniones de trabajo con fuentes y potenciales clientes, pero también podíamos tener una dirección fiscal. Era marzo de 2014.

El siguiente trimestre, en 2014, nos mudamos a nuestra primera oficina. En el Géminis Diez, de 65 metros cuadrados, sin más que mesas y sillas de plástico. Contratamos el servicio de internet y telefonía de Claro por algunos meses, hasta que por su pésimo servicio en 2015 nos cambiamos de empresa.

Así, nos desentendimos de Claro, hace casi cuatro años. O creímos haberlo hecho.

Como todas las startups, hemos tenido nuestros altos y bajos financieros, que me han hecho comprender tanto mejor al mundo empresarial y los méritos de emprender y sacar adelante una compañía.

En estos casi cinco años hemos pagado todas nuestras obligaciones financieras, laborales, tributarias y a proveedores
.
En alguna ocasión hemos tenido que compensar a alguno de nuestros clientes cuando hemos fallado como empresa que presta servicios de publicidad o de creación de contenido; son cosas normales, que
ocurren cuando uno está empezando.

De hecho, hemos llevado juicios por demandas que nos han hecho por nuestro trabajo periodístico, que hemos decidido pelear en tribunales sin publicarlo en la prensa, pues no creemos que sea de interés de los lectores si no ocurre algo que nos parezca una injusticia escandalosa. Una vez ganamos, otra vez nos tocó pagar una multa. Y una vez como consumidores nos entregaron unas sillas defectuosas y activamos un procedimiento en la DIACO, también alejados de estas páginas, pues no era de interés público.

Pero esto que nos está ocurriendo con Claro y Corporcredit (del licenciado Alfonso Novales) nos parece una injusticia que debe estar pasándole a muchas personas y empresas, pero que pocos tenemos la oportunidad de denunciar.

Entonces se las compartimos.

Nómada es una empresa compuesta por una parte de un medio periodístico y por otra parte de una agencia de contenido, Nueve. Producimos videos, diseño, contenido, análisis político y pronto textos para empresas e instituciones internacionales. Nos disponíamos a cobrar un servicio que habíamos prestado en la última semana de noviembre de 2018, justo tres días antes de pagar planilla, y nos dimos cuenta que teníamos congelada una cuenta bancaria.

Un juzgado de San Miguel Petapa (en la periferia sur de la Ciudad de Guatemala) nos la había embargado por una demanda de Claro.

¿Claro? ¿San Miguel Petapa? ¿Sin notificaciones? ¿Sin derecho a aclaraciones o a escucharnos? ¿Por qué?

Fuimos a Claro y nos respondieron con displicencia: “Esa deuda está tercerizada y por favor vayan a esta dirección: Corpocredit (lic. Alfonso Novales) en 10 calle 7-70 zona 9, anexo edifício (sic) condomínio (sic) Reforma”. ¿Por qué nos demandaron y pidieron que nos congelaran una cuenta? Uno podría entender como empresario que para grandes empresas como Claro es muy caro andar cobrando deudas pequeñas y que por eso venden sus deudas a otras empresas, por lo general, de abogados.

Pero demandar en un juzgado distinto a nuestra jurisdicción del municipio de la Ciudad de Guatemala, en donde están tanto la oficina de Claro como la de Nómada y la de Corpocredit. ¿Por qué?

Recordemos que hay muchos juzgados en el país que tienen mala fama, de sobornables. Y si están lejos del escrutinio de la ciudadanía, las empresas y el Organismo Judicial, peor. Naturalmente no estoy diciendo que ese juzgado particular en San Miguel Petapa se haya prestado a una ilegalidad, pero me cuesta entender la lógica de ir hasta el Sur de la metrópolis para ponernos una demanda tan rara. La primera respuesta que nos dieron en Corpocredit, del licenciado Alfonso Novales, fue que era por un servicio adeudado de 2014. ¿2014? Pero si rentábamos una oficina en un coworking, Multioficinas. Cuando fuimos a preguntar a Multioficinas, nos respondieron que el alquiler incluía el teléfono y que Multioficinas era quien lo pagaba. Y además, que nunca llegó una notificación de Claro por un cobro pendiente de Nómada.

Había otro detalle. Si los contratamos desde nuestra primera oficina en Géminis, ¿por qué nos habían prestado un servicio en 2015 si les debíamos algo en 2014? Regresamos a Corpocredit y contamos estos detalles. Nos respondieron entonces que era un contrato de 2015. Pedimos verlo. Nos respondieron que lo tendrían que buscar, pero que si pagábamos la deuda de Q5,000, que se saldaba la demanda y se liberaba la cuenta embargada por el juzgado de San Miguel Petapa.

¿Qué? Una respuesta más bien de extorsionistas.

Así que insistimos con querer ver el contrato y la supuesta deuda.

¿Y adivinen qué nos dijeron en Corpocredit, del licenciado Alfonso Novales? Que fuéramos a pedirlo a Claro. ¿Y adivinen qué nos dijeron en Claro? Que fuéramos a pedirlo a Corpocredit, porque es una deuda tercerizada. ¿Cómo hicimos para pagar planilla de noviembre, aguinaldo, planilla de diciembre y demás? Haciendo malabares, pidiendo créditos y tratando de entender cómo pueden existir grandes empresas como Claro y Corpocredit del licenciado Alfonso Novales, que extorsionan a miles de ciudadanos y empresas por supuestas deudas de hace tres años. Y activamos nuestro programa de crowdfunding permanente, en el que los lectores pueden aportar para el periodismo independiente. Señores del juzgado de San Miguel Petapa, ¿por qué se prestan a esto? Señores del Organismo Judicial, ¿por qué un juzgado puede congelarnos una cuenta sin siquiera citarnos para escucharnos?

Señores de Claro, ya sabemos que su servicio de internet y
telefonía es malo.

Ya sabemos que ustedes financiaron ilegalmente a Roxana Baldetti, Otto Pérez Molina y Alejandro Sinibaldi, y después cobraron ese financiamiento ilegal con millonarios contratos desde el Estado. Eso los convierte en unos corruptos que arruinan la democracia, que nos hicieron sufrir el latrocinio del cártel del Partido Patriota y que además se apropiaron de fondos públicos. Por eso fueron condenados sus gerentes, y se les debería prohibir volver a vender servicios al Estado.

Pero ahora somos testigos de que también nos extorsionan a los ciudadanos y a las empresas que confiamos en ustedes como proveedores de un servicio. ¿Qué clase de empresa son, Claro? ¿No les da vergüenza?

Recurrimos a publicar este caso solo porque no encontramos otra alternativa. Les pedimos que le digan a Corpocredit y al licenciado Alfonso Novales que retiren la demanda en el juzgado de San Miguel Petapa y que así liberen nuestra cuenta bancaria. Y envíennos el contrato y la supuesta deuda a nuestra dirección (que aparece en nuestro sitio web, nomada.gt) y si les debemos algo, con gusto se los pagaremos. Honramos nuestras deudas. Pero no cedemos ante
extorsionistas.