Sábado 19 DE Enero DE 2019
Opinión

Tiempo de política (Parte III)

¿Por qué los partidos se consolidan?

— Mario Mérida
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Si querer ser definitivo, ni sentar cátedra al respecto; deduzco entre otras las razones siguientes: Primero. La rigidez de la estructura partidaria facilita el control a un grupo de personas, limitando la participación de la totalidad de afiliados en las decisiones políticas; Segundo.

La operatividad en la mayoría de los casos anida en al área metropolitana donde funciona generalmente la sede central del Partido, dejando relegado al interior de la República, que, en algunos casos, solo tienen representantes en los departamentos con mayoría de electores; Tercero.

Carencia de programas de formación política para sus militantes (exceptuando un par de partidos), que limita el surgimiento de nuevos líderes, además, provoca la pérdida del caudal electoral; Cuarto. Comunicación ineficaz hacia sus afiliados y con el resto de la sociedad; Quinto.

No existe un Organismo permanente, que recopile información para realizar el análisis de la situación nacional; Sexto. El confuso o ambiguo fundamento ideológico, que provoca pérdida de afiliados, por no comprender el rol que deben desempeñar como miembros de un partido y, que les sirve de excusa para integrarse a otros grupos políticos.

Por ideología debe entenderse el conjunto coherente e integrado de ideas y creencias destinadas a explicar la actitud del hombre con respecto a la vida en sociedad, y establecer una línea de conducta conforme a estas ideas y creencias (Karl Loewenstein) y Séptimo. Ausencia de liderazgo político, manifestado a través del ineficiente ejercicio del poder por quienes lo llegan a ostentar y ausencia de transparencia en la administración pública y del partido.

Algunos explicaban la resistencia de los guatemaltecos a organizarse políticamente por la decepción, que les provoca la conducción política, que aparentemente finalizó con las manifestaciones ocurridas en el 2015.

Lo cierto, es que el estado de ánimo de los capitalinos por lo acontecido sirvió para crear un imaginario de malestar nacional; pero lo cierto, es que los manifestantes no pasaron de veinte mil. Cuando las personas principiaron a cansarse los organizadores, recurrieron a grupos musicales e incluso a una mini “Huelga de Dolores”, para motivar la asistencia, acuñaron expresiones: ¡el pueblo manifestó!, ¡más de 30 mil ciudadanos llenaron la plaza! y ¡la juventud despertó!, etcétera. El verdadero pueblo, lucha por sobrevivir, elegir, es solo un acto para romper la rutina.

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