Viernes 26 DE Abril DE 2019
Opinión

Los amigos del niño

El primo Roberto, Monteforte, Balsells, Quiroa, Aguilar, Valle Girón, Villagrán, Luna, Recinos, Giracca.

— José Barnoya

Fue a San Francisco de Asís –según contaba el padre Julio– a quien se le ocurrió elaborar el primer nacimiento en la vieja Italia allá por siglo XIII. Con pino y paja hizo un pesebre en el que colocó las figuras de María, José y a un patojo recién nacido, flanqueado por dos animales, un buey y una mula.

Así fue como el Nacimiento como dio en llamársele; Belén en España y Presepio en Portugal, saltó el charco Atlántico hasta llegar a Santiago de los Caballeros de Guatemala, en donde lo hizo popular el monje canario –ahora convertido en santo chapín– Pedro de Betancur.

El primer Nacimiento que recuerdo es de la tía-abuela Matilde, una anciana cegatona que nos ofrendaba hojuelas quebradizas y un vino hecho por ella que nos ponía turulatos. En una mesa de pino cubierta por embreyados colocaba a un montón de chivos de algodón, varios chompipes y un chucho escuálido; dos filas de ranchos, una iglesita de cartón con un cura cabezón y dos hermanas de la caridad de alambre; al fondo en un lago de celofán flotaban varios patos, un cisne y un cayuco de barro.

Murió la tía abuela y como en su testamento dejó escrito que su Niño Dios grandote era para mí; ese patojón de madera y ojos de vidrio pasó a presidir nuestro Nacimiento desde entonces; Niño Dios al que ahora acompañan otros niños: el huehueteco traído del altiplano por mis tatas; el Niño-dormido de Barcelona; el niño desnutrido de Chinautla y el diminuto de Rodenas.

Es a base de donaciones que el minúsculo pesebre se ha transformado en una inmensa aldea que ocupa el patio de la casa: la chalupa de los Hurtado Paz que navega en papel de estaño; el bolo de Guillermo fondeado en El Portal; los soldados deformes de Alfredo ocupando el Palacio Nacional; el cagonet de Mitrovich; la cruz cargada por 12 peruanitos de Karla y Alejandro y el rabino bailador de Jacobo Cohen que platica con un palestino.

La cohetería de medianoche ensombrece a la luna y se somatan la barriga las tortugas al mismo tiempo que se carcajean los chinchines. Varios amigos del Niño: el primo Roberto, Monteforte, Balsells, Quiroa, Aguilar, Valle Girón, Villagrán, Luna, Recinos, Giracca.

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