Sábado 19 DE Enero DE 2019
Opinión

Llamado a profundizar el hambre

Avaricia como principio.

— Helmer Velásquez
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Es el siglo XXI. Los campesinos de este país y segmentos urbanos. Viven una verdadera tragedia humana. Setenta de cada cien guatemaltecos son pobres, veinticinco de ellos, son asolados por la miseria, comen una vez al día, los niños “se gradúan” en cuarto de primaria, un millón quinientos mil están fuera del sistema escolar, la hambruna abraza a dos millones de personas. La mitad de nuestros niños están desnutridos.

Es una realidad en las ciudades y el campo. Allá en donde se concentran los “colaboradores” de los terratenientes. Saben claramente los señores de la tierra, que existe una correlación absoluta entre tenencia de la tierra y miseria. A mayor
concentración mayor miseria.

El 43.3 por ciento de la tierra con mayor capacidad para cultivos agrícolas está siendo cultivada con caña de azúcar, café, palma aceitera, hule y pastos para ganado. PNUD. Y la pobreza alrededor de los fundos llega al 85 por ciento de las personas. Alta Verapaz, es un ejemplo de aquello. Allá tierra concentrada y expansión de agroindustrias. Se extrae riqueza y se devuelve pobreza.

En el medio de la tragedia, sin vergüenza alguna, los “empresarios agrarios” proponen: congelar salarios mínimos y que por favor se les rebaje el impuesto sobre la renta. Cinismo, avaricia y señorío colonial. Son atávicos. Añoran el repartimiento, o por lo menos: el reglamento de jornaleros.

Argumentan baja de precios en sus productos y la “solución” que encuentran –creativos y emprendedores que son– es la de siempre, sostener: salarios miserables y baja de impuestos, como si pagaran cabal. No tienen capacidad de competir, ni con los guanacos. Ahora sí les urge papá Estado. Nunca, pero nunca, cuando los precios han sido más altos que hoy, han propuesto subir salarios y tributos.

Siempre con su misma cantaleta: no es momento para hablar de alzas impositivas, ¡uy! el incremento de salarios. Desincentiva productividad, seremos menos competitivos, se desestimulará la inversión. Avaros. Todos los sabemos: son monopólicos y han cooptado al Estado y así sobreviven.

No pasan de concentrar tierra, agua y trabajadores. No tienen ni las mínimas capacidades de innovar. No pagan IGSS. Sus propuestas son el reflejo de una mentalidad atávica.

Una contrapropuesta, respetables. Si el agro no es negocio, entonces ofrezcan sus excesivas posesiones de tierra a los campesinos, pónganle precio, nadie pide un regalo, eso sí, vamos por los precios en registro tributario.

Los labriegos, verdaderos emprendedores, elevarán producción y productividad. Surtirán mercado interno y regional. Estoy seguro pagarán puntual sus impuestos y salarios verdaderamente decentes.

Superemos el mercantilismo.

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