Jueves 13 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Impuestos que frenan el desarrollo inmobiliario

Bajar las tasas impositivas y recaudar más impuestos suena paradójico pero no lo es.

— Juan José Micheo Fuentes
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La economía de Guatemala ha venido perdiendo impulso por múltiples razones, lo que hace necesario pensar en métodos creativos para reactivarla. Como es bien sabido, la construcción es un sector clave por ser consumidor nato de insumos de otras actividades productivas, como lo son el acero, cemento, madera, sistemas eléctricos, aires acondicionados, arena, piedrin, etcétera. Y, a su vez un gran empleador de mano de obra especializada y no especializada con salarios bien remunerados.

Todo mercado para que crezca y eficientice necesita de las menores trabas y cortapisas burocráticas posibles a fin de que los precios reflejen la escasez de los factores de producción. Los impuestos per se distorsionan los precios haciendo los bienes caros artificialmente. El Estado tiene la potestad de crear tributos, tasas y contribuciones que pueden llegar a ser excesivos y a veces hasta confiscatorios. Por otro lado, está demostrado empíricamente que elevadas cargas tributarias hacen que las empresas y personas busquen mecanismos de elusión y evasión para sobrellevar las obligaciones fiscales.

En nuestro país los valores de los inmuebles se encuentran declarados a precios históricos con poco escalamiento en el tiempo. Es a partir de la última reforma fiscal, abolición del secreto bancario, disposiciones de lavado de activos y dólares y una mayor supervisión, que la enajenación de inmuebles al declararse a precios de mercado desmotivan y paralizan las transacciones.

Un expediente que reactivaría este mercado sería la reducción de las tasas de los impuestos que gravan la enajenación y venta de los inmuebles que al aplicarlos sobre una base reevaluada significaría una mayor recaudación fiscal. Hablo del Impuesto sobre la Renta (ISR) en lo concerniente a las ganancias de capital y a la tasa del impuesto territorial (IUSI). Por ejemplo, podría pensarse en aplicar una tasa del tres por ciento para las ganancias de capital en el vez del diez por ciento como es ahora y en el caso del IUSI un tres por millar en el lugar del nueve por millar sobre el valor de la propiedad.

Bajar las tasas impositivas y recaudar más impuestos suena paradójico pero no lo es. La reducción de las tasas sobre una base imponible mayor –como resultado de la reevaluación de los inmuebles– generaría mayor recaudación y más negocios de compra-venta de inmuebles que hoy no se producen debido a las altas tasas de impositivas. El resultado final sería que el Fisco recaudaría más ingresos y se trasparentarían las operaciones. Generándose los efectos multiplicadores positivos en otros sectores productivos como se apuntaba antes.

De esa manera se desbloquearía el mercado inmobiliario que se encuentra semiparalizado, aplicando un sencillo expediente tributario creando inmediatamente plazas de trabajo de calidad, impactando positivamente a las industrias correlacionadas con la construcción, y automáticamente fortalecería las arcas del Gobierno central y municipalidades que podrían canalizar más recursos para hacer obras de infraestructura.

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